lunes, 24 noviembre, 2008
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Pinceles de la Campiña Por Aramís Fernández Valderas Cabaiguán es un municipio situado al centro de la isla de Cuba, único en el país donde se entrecruzan las vías de comunicación más importantes de la nación, paso obligado en el periplo de Oriente a Occidente y por supuesto en destino contrario. Aquí no solo abunda el tabaco de calidad, también es asentamiento de grandes exponentes de las artes plásticas como Julio Santos Fleites, hijo del fabricante de guitarras más famosos de la región central y de una trovadora que en su tiempo levantaba de las butacas al auditorio. El arte le viene de cuna, pero eligió los pinceles para llevar al lienzo el sonido tropical del instrumento del padre y la poesía de Paula Fleites. "Pintar para mi significa ir de viaje por las estrellas, cuando acaricio la paleta soy feliz, los días se me unen con las noches, solo salgo a respirar cuando finalizo el trabajo. Incursiono en múltiples corrientes, me resulta difícil encasillarme en una, aunque prefiero definirme como un surrealista". Nacido en 1953, es licenciado en Educación Plástica y egresado de la prestigiosa escuela de esta manifestación "Leopoldo Romañach", de Santa Clara, miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, profesor universitario hace 25 años y ahora ofrece conferencias en la Escuela de Instructores de Arte de la provincia de Sancti Spíritus. "Nunca he podido abandonar la docencia, uno no es dueño de sus conocimientos, siempre que los jóvenes lo necesiten les brindo mi modesto aporte, impartir clases es crear algo que se extralimita de lo material porque penetras en el espíritu de los hombres y ese sí es imperecedero, por supuesto, también disfruto el aula tanto como el caballete". A Santos Fleites no le gusta hablar de si mismo, a duras penas menciona algunas de las 60 exposiciones de sus obras. "He participado en varias muestras colectivas, entre ellas salones de Paisajes en la Galería Fernández Morera de la ciudad de Sancti Spíritus, en La Wilfredo Lam, Expocuba y el Centro de las Artes Visuales en la capital del país. De manera individual se han visto mis trabajos en Ciudad de la Habana, Santiago de Cuba, Santa Clara, además tengo presentaciones en las Islas Canarias, Puerto Rico, Estados Unidos, Brasil, México, España y en la primera Bienal de la Cultura Agraria auspiciada por la UNESCO. Desde hace cinco años, el pintor de la campiña plasma en los formatos con elevada maestría la vida de los emigrados canarios en la zona donde habita, nombrada como la Capital Canaria de Cuba por el flujo de inmigrantes que arribó a estas fértiles tierras con el inicio de siglo XX. Lo hace con la poesía que el solo sabe impregnar a las casas de curar tabaco, a los muebles campesinos y al romántico entorno del paisaje rural, aunque siempre parte de la contemporaneidad como merecido recuerdo de los nietos hacia sus ancestros. "En verdad es mi homenaje a las raíces de los que me dieron la vida, el recuerdo eterno a los fundadores de la ciudad. En Cabaiguán cada esquina tiene las huellas de algún canario, sus manos cultivaron el tabaco, edificaron las casas, hicieron las calles, estamos hechos de sudor isleño, es una deuda que estoy saldando". El Ocaso es el título de su último cuadro sobre el atril. La tarde es propicia para respirar el aire puro de la campiña después de saborear un trago de café criollo y fumar el tradicional habano Cohíba, como siempre hace cuando culmina una obra, para dar descanso a los pinceles en espera del nuevo lienzo. |
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Directora: Liyipsy Bello Cancio
J' Equipo: Lic.
Aramís Fernández Valderas
Editor: Lic. Ineldo
Pérez González |