lunes, 24 noviembre, 2008
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Cabaiguán: Tierra de tabaco De acuerdo con algunos especialistas el vocablo aborigen Cabaiguán significa tierra de las iguanas, y tal vez en la época precolombina en esa zona del centro de Cuba, vivieran esos animales, pero ahora lo cierto es que crecen hermosas vegas, cultivadas por expertos cosecheros de tabaco. Cabaiguán recibe a quien visita el territorio espirituano desde el Occidente y despide a los que la cruzan desde el Oriente, teniendo como vecinos al villaclareño municipio de Placetas, y a las propias localidades de Sancti Spíritus, Taguasco y Yaguajay. Se extiende por 597 kilómetros cuadrados, con una población algo superior a los 67 mil habitantes, de los cuales residen en la cabecera municipal unos 32 mil. Teniendo al macizo montañoso del Escambray como fondo, es uno de los más importantes productores agrícolas espirituanos, gracias a la existencia de grandes Cooperativas de Producción Agropecuarias, algunas de ellas fundadoras de ese movimiento en los albores de la década de los años 60. A ello se une un fuerte movimiento campesino que tiene como rubro principal el cultivo tabacalero, para contribuir a que la provincia se ubique como la segunda productora de la hoja en el país. La zona es, además, un notorio asentamiento de hombres y mujeres naturales de las Islas Canarias, quienes en las últimas décadas del siglo XIX y primeras del XX llegaron como inmigrantes, a lo cual se une un alto número de descendientes, que mantienen las costumbres de esa región española y hacen a Cabaiguán tener el título de Capital canaria de Cuba. Junto a sus tradiciones laborales, se conserva también en alto el espíritu de lucha de esa área, donde combatieron en las gestas del 68 y el 95 Máximo Gómez y Antonio Maceo, así como el principal prócer espirituano Serafín Sánchez. En sus tierras se dio por primera vez el grito de independencia en la jurisdicción. Con el advenimiento de la República, no cesaron las luchas y los obreros de Cabaiguán fueron de los primeros en enfrentar la mecanización del torcido del habano, en aquella época en que el desarrollo tecnológico era enemigo de quienes necesitaban trabajar para subsistir. Los cabaiguanenses rinden tributo a Reemberto Abad Alemán González, uno de los tres hijos de este territorio perteneciente a la generación del centenario y quien dio su sangre generosa en el asalto al cuartel Moncada. También recuerdan a los jóvenes que decidieron marchar al frente guerrillero del Escambray y fueron asesinados en las acciones conocidas como el Alzamiento de La Llorona. El 22 de diciembre de 1958, marcó una nueva etapa para los cabaiguanenses, al ver entrar a las tropas liberadoras, encabezadas personalmente por el Comandante Ernesto Che Guevara, quien durante las operaciones militares sufrió la fractura de un brazo. Hoy, los residentes de ese municipio- uno de los más longevos de Cuba-, siguen siendo fieles a las tradiciones de lucha, ahora encauzadas hacia la búsqueda de mayor eficiencia económica. Sus torcedores trasmiten sus habilidades a los jóvenes para seguir entregando, junto a una de las mejores hojas de tabaco de la mayor de las Antillas, los puros elaborados por sus manos. Los hombres y mujeres de la llamada tierra de las iguanas se levantan cada día listos para nuevos combates en pos de los ideales revolucionarios de una región cubana preñada de historia, tradiciones y combatividad. |
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Pérez González |