Roberto León Perlasia era de esos jóvenes que siempre estuvo al servicio de su país para luchar contra el enemigo. A 67 años de de muerte este 28 de noviembre, el pueblo de Cabaiguán lo recuerda como un ejemplar hombre que ofrendó su vida por la Patria

Por: Daisy Pilar Martín Ciriano
Muchos fueron los jóvenes, que sin previa autorización del M 26 de Julio de su localidad, ascendieron el lomerío, o al menos, intentaron hacerlo, para unirse a los hombres del Che tras conocerse en el territorio villareño de la presencia del los guerrilleros en el Escambray.
Unos eran enviados por el Movimiento 26 de Julio al cual pertenecían, y otros, tomaban por su voluntad los angostos senderos, plagados de peligros, soldados de la tiranía y chivatos en esa etapa final de 1958. Muchos lograron llegar, pero otros resultaron víctimas de los esbirros de la dictadura. Así ocurrió con Rodolfo León Perlasia.
Un muchacho joven, nacido en San Andrés, municipio de Placetas, que provenía de un hogar humilde.
Después que cursó estudios primarios, y con 15 años, se traslada para La Habana donde continuó los estudios en una academia nocturna, ya que durante el día trabajaba como empleados en una farmacia.
Se encontraba en la Capital cuando ocurre el golpe de estado del 10 de Marzo de 1952, al que se opuso rotundamente y decide incorporarse por entero a la lucha revolucionaria. Se integró a las actividades clandestinas junto a otros estudiantes y al ser perseguido, por lo que tuvo que se traslada nuevamente para Placetas. En esta ciudad se encuentra une a jóvenes que se preparaban para dirigirse al Escambray. Rodolfo sin dilación se integra al grupo y emprenden la marcha hacia el macizo montañoso del Escambray.
Durante el trayecto del recorrido y en las proximidades fueron localizados por una avioneta que seguramente informó al cuartel. Las tropas del ejército los acosaron y lograron dispersarlos, aunque algunos fueron apresados, entre ellos Rodolfo junto a Joaquín Reyes Hernández. Ambos fueron torturados horriblemente en una herrería que estaba ubicada en el pueblito de Santa Lucía de donde fueron sacados al anochecer y asesinados en el callejón cercano. Era 28 de noviembre de 1958, faltaba muy poco para la liberación del territorio.
Después del triunfo de la Revolución sus restos trasladados a su pueblo natal. Al desenterrar los cuerpos se observó con horror e indignación, que ambos jóvenes habían sido asesinados con las manos atadas a la espalda.
