Este enero se cumplen 50 años de la caída del combatiente, cuyo ejemplo es inspiración para los estudiantes del Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas que con orgullo lleva su nombre

Eusebio Olivera Rodríguez nació el 1 de mayo de 1956 en Zaza del Medio, Taguasco, provincia de Sancti Spíritus; desde su juventud sintió gran pasión por la Historia, asignatura donde se destacó durante su etapa escolar.
También fue un gran amante de la nueva trova, el dibujo, la poesía y el judo, deporte cuya preselección nacional llegó a integrar para participar en el Campeonato Mundial Juvenil.
Años más tarde, ingresó a las Fuerzas Armadas a través del servicio militar general, en la unidad 1580 del Cotorro, donde perteneció a las filas de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).
Precisamente, en 1975 partió a cumplir misión militar internacionalista en la República Popular de Angola, en los primeros días de noviembre, cuando esa hermana nación luchaba por su independencia contra el régimen racista sudafricano. Allí se desempeñó como telemetrista (quien corrige los tiros de la artillería) y participó en el Combate de los 90 días.
El 4 de enero de 1976, con tan solo 19 años, cayó en combate en Negage, provincia de Vive; su pérdida fue irreparable para sus compañeros, quienes lo describieron como un joven entusiasta, desprendido, valiente y heroico. Sus restos fueron enterrados en Angola, pero años más tarde regresaron a Cuba como parte de la Operación Tributo, el 7 de diciembre de 1989.
Su legado está presente en el Instituto Vocacional de Ciencias Exactas (IPVCE) Eusebio Olivera Rodríguez, de Sancti Spíritus, institución educativa que con gran orgullo lleva su nombre.
Este es un centro educativo de referencia para el país, donde se forman jóvenes con vocación científica que han conquistado valiosas medallas en competiciones internacionales, además de ser el laboratorio donde han nacido innovadores proyectos; uno de los más recientes es Amada, que rinde homenaje a la madre de Eusebio y ya cosecha importantes reconocimientos nacionales e internacionales.
Para conmemorar el 50 aniversario de su caída en combate se dieron cita esta mañana en en el IPVCE espirituano profesores, alumnos y trabajadores del centro de enseñanza. El sentido homenaje estuvo presidido por Andrei Armas Bravo director de la Dirección General de Educación en la provincia, así como por otras autoridades de Educación en el territorio.
Durante la conmemoración se reconoció a los estudiantes que obtuvieron medallas en el pasado ciclo competitivo y a los maestros que los preparan. Un grupo de educandos del Instituto Vocacional recibieron los carnes que los acreditan como integrantes de la Unión de Jóvenes Comunistas y se plantó un árbol en honor Eusebio Olivera Rodríguez.
