En medio de la peor crisis energética que vive el país en décadas, agravada por el endurecimiento brutal e inhumano de las sanciones de Estados Unidos, en la provincia se han buscado múltiples alternativas que potencien la resiliencia de los habitantes de este pedazo de Cuba

Durante los últimos días, en Sancti Spíritus —como en el resto de Cuba—, ha ocurrido más o menos como en la mesa de uno de los juegos más populares en la isla cuando alguien tira alguna ficha dura que los demás no llevan por las dos cabeceras y, literalmente, se tranca el dominó.
En medio de la peor crisis energética que vive el país en décadas, agravada por el endurecimiento brutal e inhumano de las sanciones de Estados Unidos, de pronto, se nos acabó el transporte —que ya estaba deficitario—, se extendieron los apagones —que ya eran bastante—, subieron los precios de los alimentos —que ya andaban por las nubes—, y hasta algunos centros laborales debieron ajustar sus plantillas, horarios y modalidades de empleo, entre otros apretones a una cuerda ya de por sí bastante tensa.
Pero los cubanos —como ha reconocido el propio presidente norteamericano Donald Trump—, somos un pueblo duro y resistente, curtido en mil y una crisis; un pueblo que se reinventa cada amanecer o —para decirlo con los términos académicos de moda—, una nación resiliente ante las calamidades.
Ello no quiere decir que, con una varita mágica, tengamos todos nuestros problemas resueltos, ni andemos felices. Para nada. El día a día se ha tornado cada vez más difícil y angustiante para la mayoría. La incertidumbre y el agotamiento agobian.
Pero casi nadie se cruza de brazos. Cada quien busca sus propias alternativas para subsistir. La dirección política y gubernamental del territorio, así como de cada organismo, institución o entidad no paran de hacer cálculos y malabares para mantener, al menos, las producciones y servicios imprescindibles.
Muchas alternativas han nacido en el territorio con el fin de extremar las medidas de ahorro y el uso eficiente de los portadores energéticos y el combustible, tanto en el sector estatal como en el privado y hasta en el residencial que se ubica en los llamados circuitos priorizados.
Aquí se ha orientado la desconexión eléctrica obligatoria de todos los edificios de servicios estatales, con énfasis en los administrativos, desde las 12 de la noche del viernes hasta las cinco de la mañana del lunes, con el objetivo de lograr un ahorro energético concreto. Incluso, en las áreas que queden desocupadas, se bajará el breaker para eliminar cualquier consumo.
A toda costa se han mantenido los servicios hospitalarios más urgentes y, en la medida de lo posible, las prestaciones fundamentales en el resto de los centros de ese sector; mientras que Educación ha buscado opciones para continuar el actual período lectivo, con modalidades semipresenciales y reubicaciones de los alumnos becados en centros cercanos a sus lugares de residencia.
Entra las opciones para superar esta difícil coyuntura en Sancti Spíritus también se ha acudido a la instalación de paneles solares en centros que ofrecen servicios vitales a la población, como los hogares de ancianos y maternos, funerarias, policlínicos, oficinas de trámites, sucursales bancarias, gabinetes telefónicos, entre otros.
Por otra parte, se ha hecho imprescindible retomar el uso de la tracción animal con diversos fines, en particular en el sector agropecuario y para garantizar la distribución de algunos alimentos.
La higienización de pueblos y ciudades, al igual que el abasto de agua, igualmente han constituido una prioridad; mientras que, en materia de transportación pública, apenas se ha podido mantener un ómnibus con destino a la Habana, el traslado de los trabajadores de la Salud y los servicios de Medibús a Santa Clara y La Habana.
En los núcleos urbanos de Sancti Spíritus, Trinidad, Cabaiguán y Yaguajay, los ecomóviles acortan distancias y, por si fuera poco, estos medios salvadores también mueven a los enfermos que necesitan hemodiálisis.
Los llamados puntos de embarque, ubicados a la salida de pueblos y ciudades, se han reforzado con funcionarios del sector del Transporte e inspectores para lograr mayor efectividad en el traslado de los viajeros, aunque —a decir verdad—, todavía algunos vehículos estatales se mueven vacíos o semivacíos por las carreteras espirituanas, en una actitud de indiferencia y egoísmo bien cuestionable.
Por otra parte, aquí se ha descentralizado la enseñanza artística y el sector de la cultura labora para evitar un apagón cultural, con la realización de actividades fundamentalmente en las comunidades y con la presentación de formatos musicales pequeños que no requieran equipos de audio o puedan utilizar las tecnologías recargables.
Nadie duda que vivimos tiempos muy duros y extremadamente complejos, tiempos donde todos, o casi todos, hemos precisado ajustarnos el cinturón para ver si por fin llegan del otro lado del mundo el petróleo, el combustible y otras ayudas humanitarias que Rusia y demás naciones amigas han prometido, con vistas a romper el asfixiante cerco impuesto por el gobierno norteamericano a Cuba.
