lunes, marzo 2El Sonido de la Comunidad
Sombra

De los campesinos y sus costumbres

En los campos cubanos todavía se encuentran en una esquina de un patio o en un viejo granero, varios objetos campesinos, los que un día formaron parte de las costumbres de estos hombres y mujeres

Por: Daisy Pilar Martín Ciriano

En la actualidad muchos  jóvenes, y no tan jóvenes, desconocen muchos de los elementos antiguos que formaron los ajuares de trabajo en la cultura campesina del pasado. Los avances técnicos, la modernización de implementos, las investigaciones, todo ha dejado atrás aquellos implementos creados muchas veces hasta por el propio hombre, así como sus costumbres.

Por solo mencionar algunos de aquellos utensilios digamos que el porrón de llevar el agua de beber hasta el surco, ya ha sido sustituido por otros recipientes. Es de suponer que los campesinos jóvenes ni siquiera puedan tomar agua del porrón, como lo hacían sus padres y abuelos, eso era una habilidad que se adquiría en el diario.

Hoy, el traslado de leche tiene recipientes de fino metal y dejó atrás a las llamadas «lecheras», así como moler harina fina y exquisita ya no se hace entre las dos piedras rotativas, sin no, mecánicamente.

Incluso aquel palanganero que nunca faltaba en el exterior de las viviendas, con palangana, jabón y paño esperando para la limpieza de las manos enfangadas del trabajo  diario, ya esa rama de ateje, terminada en tres puntas fue también sustituida.

Y qué decir de hacer las necesidades fisiológicas en un tibor, ¡Eso ya no se usa, ni cuando hay enfermos! 

Repasar cada utensilio usado por los campesinos décadas atrás, es revivir recuerdos en aquellos que tienen esa raíz.

Muchas de estas personas adultas se aferran a conservar en un rincón de su casa algunos objetos que sobrevivieron a los cambios. Así como, mantienen vivas las expresiones comunes del hombre del campo, sus premoniciones ante los fenómenos naturales y las cosechas. Y aunque hoy los cambios climatológicos han desvirtuado un tanto los conocimientos de los cosechadores, aún hay que contar con sus tan sólo cuando de mirar al cielo y las ventoleras se trata.

Resulta muy halagüeño encontrar en una esquina de un patio o en un viejo granero, varios de estos objetos campesinos, los que un día formaron parte de las costumbres y de la labor de esta cultura inmortal.

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