jueves, junio 25El Sonido de la Comunidad
Sombra

Un camino terminado (+ Fotos)

El pasado martes, en Cabaiguán se efectuó el acto de graduación de los estudiantes de noveno grado de las Secundarias Básicas Conrado Benítez” y “Juan Santander”

Durante el acto, se reconocieron a los mejores estudiantes de ambos ESBUS.

Por: Lillipsy Bello Cancio.

El curso escolar llega a su final y para muchos, más que la culminación de un grado, significa el cierre de un ciclo que los llevará a otras aulas de otras escuelas, con maestros a los que se enfrentarán por primera vez y sistemas de conocimientos y estudio que ni tan siquiera imaginan.

Tal es el caso de los más de 350 adolescentes de las Secundarias Básicas de Cabaiguán que este martes asistieron a la graduación de noveno grado de las ESBU “Conrado Benítez” y “Juan Santander”, acompañados de sus profes guías, consejos de dirección de sus respectivas instituciones educativas y hasta de sus familiares.

Sí, porque cada vez que el niño de la casa culmina una enseñanza mamá y papá no pueden faltar, para el abrazo seguro, la lágrima compartida, el orgullo de todos porque fue difícil desde el primer momento… ¡pero se pudo!

A los mejores graduados el aplauso sincero, a los maestros que resistieron estoicamente durante los últimos tres años y que tuvieron que lidiar, no solo con las limitaciones del aprendizaje sino además con esa adolescencia hermosa, pero punzante, la gratitud eterna y a las familias que acompañaron, el reconocimiento por cada desvelo, por cada empujón, por cada búsqueda incesante de la información necesaria para el trabajo final.

Son inolvidables los días de graduación. ¡Suerte de francés que allá por 1824 se le ocurrió inventar la fotografía para eternizar esos momentos que no queremos que la memoria deshaga! ¡Y son estos, precisamente de los que quisiéramos conservar para siempre, con la misma nitidez del instante mismo en que recibimos el abrazo del mejor amigo, de la novia, del profe que no se cansó!

Los muchachos de las secundarias cabaiguanenses marchan al pre con la convicción de que resulta imposible, adelantarse al futuro, trazar un destino, desconociendo a quienes los formaron, a quienes durante su paso por sus vidas han aportado a lo que son hoy y han dejado su impronta, sus saberes, no pocas anécdotas y muchas, muchísimas quimeras por conquistar.

Por eso reconocieron  ese puñado de locos que desafiaron los temores que impone lo desconocido, a quienes son, sin lugar a dudas, los principales depositarios de su lealtad imperecedera y de los que tuvieron la honorable oportunidad de conocer su obra, exaltarla y aprenderla. Se llevaron, no solo sus aprendizajes, sino su cariño… ¡y hasta su paciencia!: los profesores guías.

Estos tres últimos años constituyen, sin lugar a dudas una etapa que jamás olvidarán. No solamente han construido saberes, han crecido física y emocionalmente, han establecido vínculos con maestros a los que siempre volverán. Es este tiempo y ha sido la secundaria un lugar para los retos, para probar su capacidad de superarse a sí mismos, para sortear cada dificultad y cada apagón con el único propósito de estudiar, de cumplir con la tarea, de levantarse cada mañana y salir a “conquistar el mundo”.

Lamentablemente, algunos no volverán a verse. Algunas novias y algunos novios quedarán atrás. Pero mirando al porvenir, más, mucho más importante que lo que este curso concluye, es lo que está por comenzar. Nuevos retos y muchas metas por lograr. En definitiva, la vida se mide no por los años vividos, sino por los sueños cumplidos. Llegan al final de una etapa, muy hermosa y que ojalá recuerden siempre.                                                                 

Ha sido largo, intenso y muy gratificante el camino. Los aciertos los han regocijado de la misma manera que cada tropiezo los ha ayudado a progresar. Consecuentes con esa constante inconformidad que convoca a querer ser cada día mejores satisface mucho que hayan llegado al final del camino y puedan celebrar con más luces que sombras.

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