En Cuba y varios países del mundo crece el rechazo a la agresión norteamericana contra Venezuela

Por: Lillipsy Bello Cancio
Este tres de enero amaneció el mundo con otra de esas noticias que, aunque no sorprenden, siempre provocan la decepción que significa comprobar que definitivamente la raza humana hace hasta lo imposible por desaparecer; la consternación que nadie mejor que el Imperio sabe suscitar y la rabia que los hombres dignos no pueden evitar ante la presencia de tamaña barbarie e injusticia.
Otra vez los Estados Unidos de Norteamérica agredió a Venezuela, violando cuanto tratado internacional existe, bombardeó población civil, secuestró a su Presidente y a su esposa… expuso al mundo la ignominia, la prepotencia y las ansias de poder de un Gobierno al que todo le resulta insuficiente.
Tal pareciera que es este problema que deberían resolver los del hermano país suramericano, algunos incluso llegaron a cuestionar la honradez y lealtad de la guardia personal de Maduro, de su Asamblea y de las Fuerzas Armadas Venezolanas… mucho habrá de escribirse y tendrá que ser investigado al respecto… con el paso de los días estoy segura de que sabremos más, de que conoceremos otros detalles…
Por el momento me quedo con el dolor de este pueblo que perdió a treinta y dos de sus hijos cumpliendo su deber (y aunque nada puede consolar ahora mismo a sus madres, sus hijos, sus familias, al menos nos enorgullecen la actitud, el valor, el compromiso). Me quedo con el pueblo de Caracas en las calles exigiendo el regreso de su Presidente Constitucional y con la declaración de lealtad de Cilia, que no dejó que se llevaran solo a su amor.
Me quedo también con la dignidad de los pueblos latinoamericanos y de sus líderes: con la valentía del Presidente Colombiano y la firmeza de la mexicana, con una tribuna antimperialista habanera que se colmó en apenas dos horas demostrando que cuando de defender la verdad y la justicia se trata, no se necesitan ni muchas reuniones ni tantas convocatorias… me quedo con mi Presidente corajudo e indignado, a lo mambí, a lo Maceo, ¡a lo Fidel!
Y por si fuera poco, están en crisis la verdad, la cordura, el pensamiento: sí, porque cuando escucho que Maduro fue capturado es como si el acto en sí estuviese respaldado por la legalidad; cuando compruebo que existen personas en el mundo, (este mundo del siglo XXI, el mismo de Yugoslavia, de Siria, de Irak, de Afganistán) que respaldan una agresión armada que no es otra cosa que bombas cayendo, matando, destruyendo, siento que la gran selva en la que vivimos, más que metáfora, es cruda realidad; pero cuando leo a cubanos felices, celebrando la muerte, entonces sí, no puedo más que lamentar la increíble dimensión que ha alcanzado la estupidez humana.
Enero de 2026 pasará a la historia como uno de los más tristes inicios de año de los que se tenga noticia. Solo espero que, al pasar de los años, las generaciones futuras estudien el hecho para aprender y evitar que se repitan sucesos de semejante naturaleza.
Por el momento, nos queda esperar a ver el show en el que convertirán el juicio a un Presidente y su esposa, acusados de narcotráfico, injustamente, sin evidencia alguna. Serán los próximos días muy difíciles para Venezuela y para el mundo, sobretodo si tomamos en cuenta la demostrada incapacidad de los organismos internacionales para detener el genocidio en Gaza… Aterra contemplar lo que puede venir. Sin embargo, sucumbir al horror, aún en los tiempos más oscuros, no es una opción.
Coincido con el colega Magdiel Sánchez Quiroz cuando afirmó que “la esperanza podrá emerger sólo desde abajo, desde el pueblo de Venezuela y de un consecuente movimiento en el mundo que ocupe las calles y derrote a la indiferencia y al terror”. Son tiempos de cerrar la muralla al veneno y al puñal, al diente de la serpiente… y a los apátridas….
