Arturo Alonso Díaz, El Cantor de Cabaiguán, cumpliría hoy 104 años. La impronta de su obra continúa vigente en el corazón de su pueblo

Por: Hugo Crespo Crespo
Un nombre hoy quizás no sea recordado por las nuevas generaciones, no obstante quienes peinan canas y otros más apegados a las tradiciones y a la música cubana, veneran esta fecha en la que estuviera cumpliendo 104 años, un cantor humilde, de pueblo, un juglar que desde Ciego de Ávila, llegó a este sitio del centro de Cuba y se aplatanó hasta el último día de su existencia el 3 de enero de 2010.
Cabaiguán, hizo suyo a Arturo Alonso Díaz, quien nació el 9 de marzo de 1922 en tierra avileña. Años después, junto a sus padres, inició el peregrinar que era muy usual en aquella época.
Sus andanzas lo llevaron a Sancti Spíritus, Santa Clara, Cabaiguán, La Habana y después hasta este pueblo de los verracos, la capital canaria de Cuba, el pueblo de las mujeres bonitas, tierra de iguanas y un pueblo con suerte, donde es un honor contar con un artista de esta estirpe y un festival anual que desde el 2010, lleva su nombre, a pesar de que este año, las circunstancias económicas y energéticas no permitan su realización.
Hoy, la evocación permanente a su legado musical, está al lado de quienes siguen apostando por el bolero, el son, la guaracha, el chachachá, merengue y otros géneros, interpretados por una amplia gama de solistas y agrupaciones, entre los que se encuentran Barbarito Diez y la Orquesta Antonio María Romeu, la Orquesta Aragón , Panchito Riset , Tito Puente y su Orquesta, la Orquesta América del 55, la Orquesta de Neno González, Amaranto y su Banda, Orestes Macías con el Conjunto Rumbavana, la Orquesta Riverside, Roberto Sánchez con el Conjunto Gloria Matancera y el Conjunto Siboney.
Otros que apostaron por la música de Aturo Alonso fueron Los Latinos, el Coro de Claves de Sancti Spiritus, Los Pinares, Grupo Yayabo y la Orquesta Aliamén, entre otros.
Como hombre de radio, Arturo, fue uno de los integrantes de colectivos de las emisoras locales, entre ellas radio Cubanacán, otrora planta radial, ubicada en la calle Masó.
Es por ello que su imagen se hizo presente aquel 5 de septiembre de 2004, cuando se inauguró la nueva emisora en el municipio, momento en el cual desde los altos de la Dirección Municipal de Educación, abriendo el espectro sonoro de la salida al aire de las transmisiones, con guitarra en mano y en su propia voz, se escuchó el tema que se ha convertido en himno de este pueblo, Un canto a Cabaiguán.
Desde ese entonces y hasta su muerte, Arturo fue uno más en nuestra radio local, varios programas lo tuvieron como invitado, su historia de vida, hoy está a buen resguardo en nuestros archivos y su histórica música y ese canto a este sitio de la geografía cubana que tanto añoró, se escucha remasterizado en el tema de identificación de nuestra emisora y en los enlaces que se realizan para caracterizar nuestro sonido en Cuba y allende los mares.
Hoy cuando una invasión de sonidos ordenados se impone ante la preferencia popular, con temas carentes de contenido, degradantes del género humano, entre ellos a la mujer, sin metáforas, símiles e imágenes poéticas que dejen el buen sabor al oído, la música de este hombre sencillo, también tabaquero, escritor y poeta, debe servir de ejemplo para los que buscan en el pentagrama, los hilos más coherentes de la medicina del alma.
Sin llegar al reconocimiento más profundo en Cuba y otras tierras del mundo, por quienes tienen el deber de divulgar y comunicar el arte musical de esta isla antillana, Arturo Alonso, no solo deja una herencia para muchos en su prole, sino para los amantes de la vida, de la madre, la esposa, la familia, los amigos, la naturaleza y la historia.
Entonces, es un deber de los radialistas de hoy de Cabaiguán, continuar divulgando su música, como respeto y admiración a un hombre que defendió la cubanía y lo más auténtico de nuestras tradiciones, así como las canarias, de la cual había sangre en sus venas.
Es por ello que los ecos de Un canto a Cabaiguán, Cumple tu misión, La novia de siempre, Alma impura, Su majestad el danzón, Consejo de hermano, Voy a hablar con tu papá, Que pasa con tu querer, La salsa la tiene el son, Sancti Spíritus, Camagüey colonial, y Espero tu carta entre otras, deben ser referencia obligada en nuestro quehacer sonoro.
Gracias, pues a todos los que han hecho posible que la vida y obra de este juglar, se haya conocido y se siga conociendo, a José Ramón Crespo Jiménez, su biógrafo, a Eduardo Rosillo, locutor de Radio Progreso, ya fallecido, por tenerlo siempre presente y llamarlo el Cantor de los pueblos, a los que dirigen programas del recuerdo en Radio Rebelde, a Ricardo Fernández Labrada, por ser el promotor del festival que ha tenido desde el hace 16 años, varias ediciones en el territorio, al periodista Aramís Fernández Valderas, por rescatar sus vivencias, a Daisy Pilar Martin Ciriano y otros investigadores por tenerlo en cuenta en sus trabajos y a todos los autores musicales e intérpretes, jurados, a la Dirección de Cultura y al pueblo cabaiguanense que ha llenado varias sillas del cine teatro Rogelio Rojas para evocar a un músico que nos identifica y que no debe callar.