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Convivencia familiar

La convivencia familiar en Cuba, se ha convertido en un problema que a toda la sociedad incumbe, bajo un mismo techo viven muchas generaciones, cada cual con sus características, con sus razones, aciertos y desaciertos.

familia

Por: Aramis Fernández Valderas

Han proliferado  los hogares multi generacionales, la familia vive en espacios reducidos y en otros casos las viviendas comienzan a estirarse como chicles con una barbacoa, o un pequeño cuartito.

Hay abuelos que pretenden ser dueños de la verdad. Están los que abusan de su poder legal sobre los bienes y sobre esa base quieren determinar la vida del resto de los convivientes.

Igualmente los hay que  protestan por la sobreprotección extrema que tienen los hijos sobre ellos o por desvalorizarles sus criterios. Están las familias que tampoco hacen partícipe al adulto mayor de las actividades o lo maltratan y le quitan sus bienes. Hay casos en que le imponen el cuidado de los nietos o las actividades domésticas, padecen del  síndrome del abuelo-esclavo, que es quien sirve de puente para todos y sostiene varias generaciones.

El matrimonio legal está perdiendo importancia, pero no así las uniones. La vida en pareja sigue siendo una opción del cubano.

Otro fenómeno que tiene lugar es la nupcialidad reincidente, que no siempre es legal. Se ve a los hijos de los matrimonios anteriores asistiendo a la boda de sus padres por segunda o tercera ocasión. Antes esto era poco frecuente, pero ahora los niños dicen con naturalidad: hoy se casa mi papá o mi mamá; o son las damitas de compañía, o asisten a la luna de miel. Son recombinaciones muy interesantes.

También en Cuba existe otra tendencia que es internacional: la reorientación familiar de personas de igual sexo. Son frecuentes las uniones de personas homosexuales, que en muchos casos tuvieron hijos con anterior casamiento heterosexual.

La familia no puede ser un caos, es un espacio de derecho propio, de negociación, de asistencia mutua. Es un espacio donde todas esas necesidades interactúan y en la familia cubana, en muchos casos, interactúan bajo un mismo techo, en un lugar reducido y sin espacio propio. Así que hay que ser realmente experto en la convivencia y en las interacciones.

Los padres y los hijos adultos tienen que generar un sistema de ayuda mutua sin sentir que es una responsabilidad obligada. Pero la asistencia de ambas partes debe mostrarse como expresión de amor y no de compromiso impuesto. Todos estos ingredientes pueden darse en una familia, de hecho existen y se incrementarán cada vez más, y si usted, no busca las alternativas, el diálogo, la comprensión nunca hará que su familia transite por el camino del éxito.

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