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COVID-19 en Sancti Spíritus: lección no aprendida

la covid 19 en sancti spiritus foto jose luis camellon

En las últimas dos semanas, todos los casos autóctonos diagnosticados en la provincia son contactos de viajeros procedentes del exterior. Al cierre de este sábado, el territorio reportó tres positivos.

Al parecer, el SARS-CoV- 2 muta, pero nuestras conductas no. Y al actuar irresponsable de las personas se debe, en gran medida, el ascenso de un tirón del número de casos en Sancti Spíritus, que suma en las últimas tres jornadas 23 confirmados, de ellos seis importados y 17 autóctonos.

Todo indica que la razón del alza tiene como causa el arribo de viajeros internacionales a la provincia, que ya acumula 68 positivos a la COVID-19 en un primer y hasta un segundo PCR después de su llegada al país. Visto así, estas personas son una especie de nueva cepa del virus —y no lo digo en sentido despectivo—, que ha provocado un giro en lo alcanzado.

Es indiscutible que, desde la reapertura de las terminales aéreas de Cuba, a mediados de noviembre, la transmisión de la enfermedad en el país y en este territorio ha aumentado; en otras palabras, ha sido una puerta de entrada. Las cifras revelan que una parte no desestimable de viajeros y familiares no ha cumplido a pie juntillas con los protocolos sanitarios establecidos, convertidos en letra muerta para ellos, en muchas ocasiones, desde que los visitantes arriban al aeropuerto.

En este sentido, hay verdades cristalinas: la totalidad de los casos autóctonos diagnosticados en la provincia en las últimas dos semanas son contactos de viajeros procedentes del exterior confirmados con el nuevo coronavirus.

¿Las causas de los contagios? Recibimientos calurosos en el mismo aeropuerto, fiestas de bienvenida, viajes a la playa, visitas anticipadas de vecinos y amigos, salidas a la calle antes del tiempo establecido…

Dos de los ejemplos más recientes en Sancti Spíritus confirman que el irrespeto ciudadano nos hace caminar a todos por el filo de la navaja. En el mes de diciembre en una sola jornada 13 cabaiguanenses, contactos de viajeros internacionales infectados con el SARS-CoV-2, fueron diagnosticados con la enfermedad.

Hace solo horas, el doctor Manuel Rivero Abella, director provincial de Salud, revelaba otro ejemplo bien ilustrativo: el control de foco abierto en el Policlínico Centro, en la ciudad cabecera, relacionado con los estudiantes de duodécimo grado del Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas Eusebio Olivera que viajaron a Varadero, algunos acompañados de sus familiares. Hoy suman 16 positivos vinculados con dicho foco. Hasta el momento, se supone que la fuente de infección haya sido uno de los padres, procedente de Brasil, cuyo primer PCR resultó negativo, no así el segundo.

Hace 10 meses que la pandemia gobierna nuestras vidas, incluso, ha decidido el fin de algunas de ellas. Aun así, la lección no se aprende. Aunque gran parte de la población espirituana y cubana posee títulos universitarios; ello no se traduce en niveles de comportamientos individuales y colectivos más consecuentes y responsables.

La situación epidemiológica nacional es tensa; la más compleja desde el inicio de la pandemia en Cuba en marzo de 2020. En tal escenario, algunas personas lanzan una interrogante al ruedo: ¿por qué no paralizan la entrada de viajeros al país? Y pregunto: de hacerse, ¿esa será la cura decisiva?

Las conductas individual y familiar en el enfrentamiento a la pandemia no han mutado para bien; ni siquiera en la nueva normalidad, donde se hace necesario aplicar rigurosamente lo dispuesto en ley, sin extremismos. Hay que mutar sí, y hacerlo definitivamente.   

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