jueves, junio 4El Sonido de la Comunidad
Sombra

Danza Isleña Portadora de Pozas, 97 años por la preservación de las raíces y cultura de las Islas Canarias en Cuba

Este 3 de junio, Cabaiguán conmemora el aniversario 97 de la Danza Isleña Portadora de Pozas, siendo este conjunto danzario un símbolo cultural del municipio

La Danza Isleña Portadora de Pozas, herencia desde hace casi 97 años de don José Garcés, oriundo de Tenerife.

Por Hugo Crespo Crespo.

Solo tres años la separan de un siglo de existencia. La Danza Isleña Portadora de Pozas, hoy cumple 97 años en silencio, pero está ahí, sus integrantes, sus trajes usados por varias veces, sus instrumentos quizás un poco empolvados, su repertorio bien preparado, pero siempre listos para ir hacia un escenario.

Es ahí donde está la pausa de esta agrupación danzaría surgida en 1929 en la zona de Pozas, de manos de José Garcés y Juan Chimijo, quienes basados en su pasión, amor e idolatría por su tierra y su cultura, no la dejaron morir, sin imaginarse después lo que se lograría con esta institución y lo que representa para la historia y los lazos de amistad de ambos pueblos.

La Danza Isleña Portadora de Pozas, ya es parte de nuestra identidad y  desde hace tiempo entró en los anales, de lo que surge para embellecer la vida, enaltecer tradiciones, mantener costumbres y dar vida al arte, esa parte de la existencia que es alimento para el espíritu y contemplar lo que el hombre es capaz de crear en favor de sus similares.

Noventa y siete años, pueden dar fe de las huellas que sus integrantes han logrado dejar en el camino recorrido. Además de algunos sucesos históricos ocurridos en la zona, hoy Pozas trasciende aquí y allende los mares gracias a lo que este grupo ha conseguido con su arte.

Cabaiguán tiene varios símbolos que lo identifican, dígase su paseo, único que divide en dos la carretera central, el museo etnográfico regional, la torre de Yero, su escudo, el monumento a los Mártires de la Llorona, el reparto Canarias y por supuesto esta danza que hoy vive, única de su tipo en Cuba en estos momentos y Latinoamérica.

No obstante a sus años de supervivencia, integrada y dirigida por varias generaciones de cabaiguanenses, hoy esta agrupación necesita reinventarse, que se tenga más en cuenta, que los lugareños disfrutemos más de sus actuaciones, que sea atendida  como merece, que disponga de un local para sus ensayos, que siempre que no haya contingencia energética o problemas de transporte se le dé vía libre y vaya de aquí para allá, de allá para acá y acullá, porque aportar al territorio el premio Memoria Viva y el de Cultura Comunitaria, entre otros relevantes lauros, no es cualquier cosa.

La Danza Isleña Portadora de Pozas y su fiel guía, representante y seguidora Felicia Vilma Estepa Valdivia, merece todo el respeto y consideración por lo que en materia  de rescate y preservación de tradiciones se refiere, además de la fuerza, empeño y pasión que esta mujer le ha aportado contra todos los pronósticos a esta otra parte de su propia vida, porque así lo considera.

Los escenarios de otras latitudes del mundo como las Islas Canarias, Venezuela,  y en territorio nacional Las Tunas, Trinidad, La Habana, Matanzas, Ciego de Ávila y otros sitios, la reclaman, entonces cómo no disfrutarla en tiempos que se pueda hacer en nuestros más variados sitios de esta tierra donde nació y se ha mantenido.

Los que la fundaron y sus descendientes que la han preservado  creo que tienen el mérito de haber creado un símbolo para que no muera la fusión de lo que ha sido y será la cultura canaria y el arte campesino cubano.

Dos tierras lejanas en el espacio, pero muy unidas deben seguir apostando por preservar su identidad, y la danza isleña portadora de Pozas, tiene ese don, ese toque de isa, conde de cabra, malagueña, folía, mazurca, tango herreño y punto cubano, no dejarlo morir es deber y responsabilidad de varios factores.

Otras agrupaciones  con este estilo, van surgiendo, eso es muy bueno, pero el tronco puede seguir aportando, existiendo, asesorando, actuando, porque ante todo, está vivo, y mientras se respire y haya deseos a nadie se le puede privar que siga viviendo.

Ojalá que en el centenario de la danza isleña portadora de Pozas en 2029, estemos aquí para juntos celebrar los 100 años más merecidos que ha tenido una agrupación danzaría de Cabaiguán, Cuba y Latinoamérica. Brindar por ella, sería brindar por esos dos pueblos que se nutren desde una misma raíz.

Compartir: