lunes, junio 14El Sonido de la Comunidad
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Doctor Durán, Cuba te agradece

2 Dr Durán

Por Hugo Crespo Crespo

No es un robot programado, es un ser humano que siente, padece, con virtudes y defectos, estoy seguro que más de lo primero. No es actor de cine, ni telenovelas, pero se ha robado la escena de la televisión y radio cubanas cada día, primero a las once de la mañana y después a las 9 ante meridiano. Me recuerda a veces las aventuras que se transmitían en las décadas de los setenta y ochenta, en aquellos años cuando comíamos frente al televisor.

Cuba entera lo espera en cada jornada, tal parece que conversas con él cuando explica con voz magnánima y sosegada la situación sanitaria de Cuba y el mundo ante este enemigo invisible que tanta angustia ha provocado a los habitantes del planeta. De buena tinta le viene el don de la comunicación y esa manera de explicar, fue así que algunos hoy pueden dar fe de sus primeros pasos en la psiquiatría.

Confieso que durante mi vida como pedagogo, historiador y mi trabajo en los medios, había escuchado hablar de este hombre de ciencia, pero nunca profundicé en su vida y obra hasta que un día conocí sus lazos familiares con Eduardo García Lavandero, quien fuera su tío, joven asesinado durante la dictadura de Fulgencio Batista.

Entonces comprendí que de casta le viene al galgo, santiaguero de familia culta y educada en valores excepcionales, que nadie duda ha puesto en práctica en los fructíferos años de su vida al servicio de lo más preciado del ser humano: la salud.

En estas lides se ha desempeñado, varios centros científicos en Cuba, de salud mental, epidemiológicos, de investigaciones médicas y en misiones hacia otras tierras del orbe, tienen el sello y la impronta de un ser humano que puede equivocarse pero rectifica, que sabe lo que dice porque está preparado, que aconseja, consuela, palpita en su alma toda, al anunciar la muerte de alguien, o el estado crítico o grave de un paciente, pero sabe hacerlo, convence y estimula, te aporta deseos de seguir buscando la luz y salir de la perversa oscuridad.

Es, y nadie puede negarlo, un verdadero patriota, un defensor de Cuba, de su pueblo, de su historia. Martiano y Fidelista probado. ¿Podrá tener este hombre, una sola o pequeña neurona que estimule maldad? No, eso no es posible, se le ve, se le pude comprobar, es innegable que entre tanta desesperación, pesimismo, dolor e incertidumbre, cada día aparezca un astro en el firmamento, en días soleados o grises, secos o lluviosos, para decirnos a todos el camino que transitamos, que sendero tomar y qué esperanzas podemos tener. Llega como un padre, protegiendo a sus hijos.

Entonces, hasta quienes sean sus enemigos, que considero portadores de alta mezquindad, tengan que hacer una reverencia ante él, cual rey de la palabra que enaltece y aviva, que conmueve y alivia. Por eso hoy, desde el podio más alto de las glorias vividas se impone la mejor condecoración del conocimiento, la utilidad de la virtud, la sencillez y el honor en su onomástico al Doctor Francisco Durán García. Salve, Doctor, Cuba te saluda.

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