El 28 de enero de 1938 se inauguró la majestuosa estatua del Apóstol, en el Parque Central de Cabaiguán. Desde entonces, y hasta nuestros días, el homenaje a José Martí y su estatua dignifican el patriotismo y la educación de este pueblo

Por: Daisy Pilar Martín Ciriano
Según documentos escritos y conservados en el Archivo Municipal, las primeras manifestaciones de honrar al Apóstol aparecen por parte de los centros educacionales. En las escuelas, desde días anteriores al 28, se ensayaban las poesías, las iniciativas para llevar por la calle y las ofrendas florales. Si bien se reconoce que el nombramiento del parque también es un homenaje a su figura y con la colocación del busto en 1938, se motivó aún más el culto martiano. En este sentido se destacó el maestro Don Tomás Pérez Castro, desde sus aulas privadas. Así se resalta como en 1923, este centro primario, realizó un gran desfile hasta el parque, llevando el discurso de un orador, y más de siete poesías dedicadas a Martí, entre ellas la de Bonifacio Byrne y de Luisa Pérez de Zambrana. También en ese propio año se comenzaron a realizar verbenas y toques de bandas, aunque más adelante comenzaron a presentarse en el lugar diferentes grupos de obreros enarbolando demandas.
La iniciativa de la creación del busto a José Martí la acogió en 1936 un Comité Gestor Pro-Estatua y fue durante el mandato del concejal Juan Riverón.
A este movimiento se sumaron organizaciones civiles con diferentes caracteres como el Club de Leones, logias y comerciantes del territorio, entre ellos José Chamán Milla que desde dentro del Club, impulsó las coordinaciones para la creación de la estatua.
Gracias a todo este movimiento y al entusiasmo y sentir martiano de los cabaiguanenses, el 28 de enero de 1938 se inauguró la majestuosa estatua del Apóstol, confeccionada sobre mármol de Carrara por la compañía de Pennino Marble.
Desde entonces, y hasta nuestros días, el parque José Martí y su estatua, dignifican el patriotismo y la educación de este pueblo y sus habitantes. Cada 28 de enero, los centros educacionales siguen la tradición de rendirle tributo al Apóstol, llevando iniciativas, poesías y flores.