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Elba Torres una vida entre el mostrador y las uñas

2 elba torres

Por: Osbel Ramón Díaz Mondeja

Vino al mundo un 9 de septiembre de 1943 y tan solo con 12 años comenzó al arte de manicura para ayudar económicamente a sus padres.

Elba Serafina Torres Rojas es su nombre pero muchos cabaiguanenses la conocen como “Elba la de la ferretería”.

Adquiere el mote porque en sus años juveniles tras laborar en el tostadero de café y despalillo de tabaco, se crea a finales de la década del  60 y principios de la del 70 del siglo pasado en una antigua tienda de víveres a un costado de la hoy conocida farmacia piloto, la ferretería de Cabaiguán de la cual Elba fue fundadora como administradora por cerca de 30 años hasta su jubilación.

Muchos son los cabaiguanenses que en busca de orientación geográfica siempre solían llamar a ese lugar “La ferretería de Elba”.

Como administradora consagró siempre su mayor dedicación por lo que se ganó el respeto de los pobladores y la confianza entre funcionarios del sector comercial. Pero a pesar del cargo nunca abandonó lo que aprendió de niña, el arreglo de uñas.

En su casa de la calle 2da del sur en el barrio El Jobo ¿Qué mujer por aquellos años no le brindó sus manos?. Cada día tras cumplir con su obligación administrativa, ahí estaba ella, que entre acetona, brochas y brillos hacía relucir las manos femeninas de muchas generaciones.

Debo confesar que cuando en época de estudiante mi madre se “demoraba” fuera de la casa me molestaba escuchar aquella respuesta: ¡Cógelo con calma que está en casa de Elba!, lo cual era sinónimo de mucha demora por la clientela que siempre logró mantener.

Madre de 2 hijos, cuenta con 3 nietos y 2 bisnietos, aprendió de su esposo Raúl Rodríguez los secretos del comercio y fue ejemplo de los hijos que continuaron sus pasos.

Hoy está jubilada y cuando la visité en el hogar de siempre junto a su familia para la entrevista, tuve que “arreglar” bien mis manos para que la emoción no me hiciera fallar al escribir esta crónica.  Ella será siempre un ejemplo de las mujeres de mi pueblo ante la dedicación laboral y la acertada educación familiar.

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