La tercera edad es una de las etapas de la vida que en ocasiones entra en contradicción con otras, por falta de entendimiento y comprensión. Sin embargo, todos los seres humanos debemos pasar por esta y otras en el ciclo de la vida, cada una con sus peculiaridades y atenciones debidas

Por: Hugo Crespo Crespo
Cabaiguán, constituye en estos momentos uno de los municipios de Cuba, donde existe un gran número de personas de la tercera edad y por ende longevos, casi centenarios y otros que sobrepasan la centuria.
Esto a pesar de constituir para muchos una impedimenta, no es así, ya que la esperanza de vida del territorio se ha incrementado y en nuestros hogares la presencia de personas mayores se hace cada vez más necesaria por múltiples razones.
Entre las más comunes está la cuestión espiritual y lo que representa esa persona para la familia, también ellos suplen en ocasiones funciones maternales y paternales y en otras se emplean como mensajeros o guardianes, para cualquier asunto del hogar.
En Cabaiguán, las políticas en torno al cuidado del anciano, van desde los consejos a la familia hasta medidas gubernamentales.
En el territorio para suplir las funciones familiares de muchas de estas personas, funcionan dos hogares de ancianos, así como la Casa Alegre Vejez, donde equipos de especialistas, enfermeros, médicos y personal de apoyo, son los encargados de devolverle la sonrisa a estos seres carentes en ocasiones de esta parte esencial de la vida.
También se han tenido presentes en el Sistema de Atención a la Familia (SAF) o los llamados comedores colectivos donde se le ofrece un servicio de alimentación por un precio módico, establecimientos que han recibido donaciones de utensilios para facilitarles el traslado de los comestibles hacia sus hogares,
Por otra parte en el territorio se han establecido gimnasios biosaludables, ejercicios terapéuticos como el Taichí, círculos de abuelos donde ejercitan los músculos y realizan actividades, viajes y festivales y otras acciones afines para estimularlos y alargar sus años.
Un ejemplo que evidencia esta realidad es el grupo que dirige la profesora jubilada del INDER Oneida Morera, con el cual ha representado al municipio en eventos municipales y provinciales. Además esta agrupación que emplea como escenario el gimnasio biosaludable de la calle Manuel Brito, la Casa Canaria o el parque José Martí, presenta una afiliación que gratifica a estas personas, realizando reuniones y festejos en determinadas conmemoraciones, aspecto que lo ha convertido en una gran familia.
De igual forma existen en la localidad, ancianos que están comprendidos en las atenciones especiales con los asistentes a domicilio, se estableció además el pago a jubilados en las propias casas para aquellos que presenten limitaciones, se han construido comedores comunitarios para facilitar su alimentación y subsidios en los casos más apremiantes para el arreglo de sus viviendas.
En el Centro de Salud Mental, también acuden varias personas de este grupo etario donde reciben la atención especializada del personal médico, de enfermería y trabajadores de la institución. Hasta allí también llegan los artistas y museólogos del territorio.
El historiador Humberto Solís Angerí y el escritor Ubaldo Pérez Hernández, son dos personas de la tercera edad, vinculados a la Casa Alegre Vejez, la cual les ofrece servicios de desayuno, merienda, almuerzo y comida, con calidad, además de actividades culturales y literarias dirigidas por instituciones como la casa de cultura Arturo Alonso Díaz y el Museo Municipal. Ambos intelectuales que carecen de vínculos familiares y quienes residen solos en sus respectivos hogares, alegan sentirse muy bien atendidos por esta institución y su colectivo de trabajadores, recién remozada en el pasado 2025.
El adulto mayor en el municipio cuenta además con dos geriatras, Saidany Sánchez Guillermo en estos momentos cumpliendo misión en Honduras y Elisabeth García Pérez, con una probada preparación en este ámbito, las que realizan consultas y visitas a hogares y centros asistenciales para corroborar el tratamiento a estas personas y sobre todo establecer códigos comunicativos a los familiares.
Otra de las actividades que se genera en el territorio para apoyar a este grupo poblacional es la Cátedra del Adulto Mayor en el Centro Universitario Municipal, capitán Silverio Blanco Núñez, coordinada por la Máster en Ciencias, Sonia Acosta, donde se imparten varias materias y se realizan actividades en talleres y eventos, que mantienen activos a sus integrantes, quienes aún conservan oxígeno en su sangre y desean ser útiles mientras persista su existencia.
Entre las primeras necesidades de todo ser humano están la de sentirse, querido, admitido, saberse capaz y considerarse aun importante y digno.
Por ello, se debe poner un especial interés en la vida de los adultos mayores, en el cumplimiento de cada medida y acción para favorecerlos, ya que si ellos son acompañados en esta etapa de cambios, y se sienten apoyados, se puede reducir el riesgo de padecer depresión y hacerlos sentir útiles como en ese pasado donde fueron los responsables y guías de nuestras propias vidas.