La manzanillera que dejó la piel en las espinas de marabú cuando se arrastró entre ellas para burlar al enemigo soportaría luego las punzadas de los forúnculos que llenaron su cabeza. Sufrió en silencio aquellas curas con tal de aliviar el dolor de una Cuba que sangraba antes del alumbramiento de 1959. Celia Sánchez Manduley … Sigue leyendo Eternamente, Celia
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