jueves, agosto 11El Sonido de la Comunidad
Shadow

La familia: rectora en la crianza de los niños

2 Foto niños jugando

Es viernes, pasan las cinco de la tarde, ya recesaron las labores escolares por esta semana y un grupo de niños del barrio se encuentran en la casa de mi vecino para iniciar la actividad del día que más disfrutan, según ellos.

Ya se ha vuelto cotidiano este no tan casual encuentro, porque cada día pactan el siguiente. Esta vez fue en la casa de Kevin, pero quizás mañana se den cita en la de Brian o en la de Luis Manuel. Lo cierto es que este horario es inviolable para ellos, y aquí, en Cuba, se respeta el derecho que tienen al juego, según lo establece la Convención sobre los derechos del niño que dispone: “Los Estados partes reconocen el derecho del niño y la niña al descanso y al esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad, y a participar libremente en la vida cultural y en las artes”.

Así, todos los padres de los niños de mi barrio dan permiso para que sus hijos socialicen con sus homólogos, intercambien ideas, conocimientos y jueguen, aunque ya los juegos no sean esos tradicionales que acompañaban la niñez en Cuba tiempo atrás, pues con la inserción y auge de las nuevas tecnologías, las tabletas y otros dispositivos electrónicos que apuestan por el esparcimiento de los más pequeños de casa, han venido a suplantar aquellas distracciones con las que por ejemplo yo pasaba horas y horas junto a mis amigos, hace ya varios años.

Son otros tiempos, es verdad, pero el paso de los años no puede llevar a que los padres sean descuidados cuando de velar por sus hijos se trate; y algunos literalmente se olvidan de que sus retoños no están en casa, aprovechan ese tiempo para adelantar en las labores hogareñas, y se despreocupan de los pequeños creyendo que alguien los debe estar “velando”, o sea, dejan a terceros la responsabilidad de ellos.

En este tiempo en que los niños salen de casa, los padres deben saber específicamente dónde están y mantenerse al tanto de lo que hacen. 

Los padres deben conocer el lugar donde su hijo se reúne con sus similares, y evitarles posibles peligros que puedan estar al acecho. Considero además que siempre debe haber un ojo adulto al cuidado de los más pequeños, pues como se dice por ahí, lo que no se le ocurre a uno, otro lo piensa y tres lo inventan.

“El juego es espontáneo, gratuito, creativo y socializador, y le permite a los niños explorar, indagar e incluso resolver problemas”, según el sitio web colombiano de cultura y primera infancia. Los padres, en su rol protagónico de formadores de su personalidad desde las primeras edades, deben convertirse en agentes educativos, garantizarles este derecho para que vivan plena y felizmente su infancia, pero cumpliendo su rol de veladores incansables de sus hijos en las actividades cotidianas que realizan.

Impactos: 11

Compartir: