lunes, agosto 17El Sonido de la Comunidad

La matemática es mi pasión

Asegura Diego García Rodríguez, estudiante del IPVCE Eusebio Olivera Rodríguez de Sancti Spíritus, quien se alzó con la medalla de bronce en la edición 67 de la Olimpiada Internacional de Matemática (IMO) 2026 celebrada en Shanghái, República Popular China

“Fue muy emocionante escuchar mi nombre durante la entrega de las medallas, ese es el gran premio después de tanto esfuerzo y, más aún, por la complejidad que supone alcanzar este resultado en un evento de esa magnitud”, asegura Diego García Rodríguez, estudiante del Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas (IPVCE) Eusebio Olivera Rodríguez de Sancti Spíritus.

Él se alzó con una presea de bronce en la edición 67 de la Olimpiada Internacional de Matemática (IMO) 2026 celebrada en Shanghái, convirtiéndose así en el primer medallista internacional en esa especialidad en eventos de esta índole para la tierra del Yayabo.

Un resultado que lo compromete aún más con el estudio, pues en estos momentos el joven talento ya está preparándose para la Olimpiada Iberoamericana del 2026 que se celebrará en Argentina el próximo mes de septiembre.

“La prueba de la IMO es muy compleja y rigurosa, tenía un poco de nervios, pero me concentré en hacer las preguntas que dominaba mejor y podían sumar más puntos a la hora del resultado final”, refiere.

Confiesa además que dicha Olimpiada supuso un espacio fértil para la socialización y el esparcimiento cultural con jóvenes matemáticos de más de 120 países con quienes, en muchas ocasiones, se comunicaba en inglés como lengua común entre todos.

“Ser el primer espirituano en ir a esta Olimpiada imponía mucho, era todo un reto iniciar el camino de Sancti Spíritus en la IMO, por ello este resultado tiene un significado más especial”, añade Diego. También hace énfasis en sus deseos de convertirse, en el futuro, en un investigador dentro del área de las matemáticas.

“La Matemática es mi pasión, desde niño me deslumbró y ya en la secundaria me reafirmé en esa idea. A la hora de concursar me ofrecieron otras especialidades, pero la matemática me encanta pues es puro razonamiento lógico y para desarrollarla solo se necesita papel y lápiz”, asevera.

Fue así como desde la secundaria decidió concursar en dicha especialidad y en el preuniversitario perfeccionó sus conocimientos en esa área del saber gracias a la guía certera de sus entrenadores: Carlos Sebrango y Catalina Rodríguez Felipe. Ambos profesores lo habían conducido el año pasado hacia su primera medalla de oro en la Olimpiada Centroamericana, donde Diego se estrenó como parte de la delegación cubana en eventos de conocimientos internacionales y ya allí este jovencito dejó traslucir su valía.

“Mi familia ha sido esencial para obtener estos logros y mis entrenadores, quienes me formaron para alcanzarlos; mi mamá es uno de mis grandes apoyos emocionales en este camino, al igual que mi papá, mis tíos y mis abuelos. Sin ellos esto no sería posible”, confiesa Diego.

Precisamente, sobre esta experiencia en la IMO, María de Fátima Rodríguez, mamá de Diego, asegura: “Yo soy la que más sufre cuando hay competencias por los viajes, la prueba y el momento de la premiación. Pero, para la familia Diego es lo más importante, ponemos todo en función de él, pues siempre lo retribuye con su disciplina y amabilidad”.

Además, asevera que para Diego el estudio es un gran disfrute y pocas veces descansa de ello, pues lo hace sentirse realizado.

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