En muchas zonas prevalecen arbustos cubiertos de blancas florecillas conocidas popularmente como campanillas, aunque en la literatura se conoce como flores de aguinaldo. Su blancura irradia belleza pero también de su néctar las abejas elaboran su mejor miel: la miel de campanilla, como le llaman los campesinos

Por: Daisy Pilar Martín Ciriano
A pesar que en esta etapa del año perdura generalmente la sequía, los pobres aguaceros o simples lloviznas, mantienen el frescor en los campos y provocan que las florecillas silvestres luzcan sus colores y perfumen el ambiente. Ofreciendo un hermoso colorido a la vista.
En muchas zonas prevalecen los promontorios y arbustos cubiertos de blancas florecillas conocidas popularmente como campanillas, aunque en la literatura se conoce como flores de aguinaldo. Tal vez este nombre se debe a su reconocimiento como un regalo de la naturaleza por la navidad que perdura hasta varios meses después. Entre ellas su blancura irradia belleza y armonía, además que perfuma suavemente el aire, pero también de su néctar las laboriosas abejas elaboran su mejor miel: la miel de campanilla, como le llaman los campesinos.
Esta miel es muy fina y blanca, pero tiene una calidad extrema para ser usada en la medicina. Además los panales presentan una cera blanquecina, casi transparente, muy usada en la cosmética. Las abejas, esas laboriosas obreras, recogen la miel y conforman sus jugosos panales, que son un manjar exquisito a degustar.
También por esta etapa florece el bienvestido, un árbol de ramilletes rosados que inicia su floración por los meses finales y la extiende aproximadamente hasta febrero, etapa en que queda casi sin hojas solo con las flores en las ramas más finas. Entonces las abejas utilizan su néctar a plenitud para elaborar su rica miel. A pesar que una de las mieles más medicinales que existe es la conocida como miel de la tierra, esta miel de campanillas es muy dulce y por su fineza, al igual que la del marratón, tienen un mejor sabor al paladar.
Se debe reconocer que las abejas, esos pequeños insectos tan laboriosos y susceptibles, no tienen descanso ni festejos en los fines e inicios de año. Ellas aprovechan todas las bondades de la naturaleza y sorben de estas flores todo lo más que pueden. La miel que fabrican de estas flores es especial.
Según las tradiciones agrarias, tiempos atrás, las colmenas se asentaban en troncos secos, ramas bajas o agujeros de las palmas reales.
La captura de un enjambre desprendido de una colmena madre, es una acción muy curiosa. Pero hoy, los apicultores prefieren tener sus colmenas en cajas de madera, previamente confeccionadas y concentradas en determinados lugares, a los que le favorecen una cercana floración, aunque estas flores naturales que brotan en los campos, siguen siendo las preferidas por las pequeñas obreras para elaborar su rica miel.
