Cubanos residentes en varios países europeos contribuyeron a la instalación de un sistema fotovoltaico de 90 kW de potencia que respalda varios servicios del Hospital General Joaquín Paneca Consuegra

Las palabras del doctor José Antonio Sánchez Martus revelaron cierto alivio. Él es uno de los galenos que se ha visto en aprietos cuando falla el suministro de corriente, principalmente en la sala de Terapia Intensiva del Hospital General Joaquín Paneca Consuegra, donde se impone la tensión ante la gravedad de un paciente.
La misma suerte corren otros servicios de esa institución, que sufren las consecuencias de la crisis energética que vive Cuba, la cual muchas veces pone contra la pared la garantía de combustible y aceite para el Grupo Electrógeno del hospital, el cual resiente el paso de los años. Ni siquiera cierto respaldo al circuito 70, que energiza a esta institución de la salud pública del norte espirituano, asegura tranquilidad en la atención a pacientes, entre ellos recién nacidos o lactantes que permanecen ingresados.
Bien lo sabe el subdirector administrativo del hospital, Rolando, quien vive pendiente de los aseguramientos del Grupo Electrógeno que respalda también los servicios de hemodiálisis de la sala de Nefrología, donde se atiende a más de una veintena de pacientes. “Es una odisea lo que vivimos a partir de la inestabilidad del Sistema Electroenergético Nacional. Muchas veces contamos con bajos niveles de combustible para la planta y, aunque se protege el circuito, nos pone dinámicas muy complejas”, refiere.
DE SUEÑOS Y REALIDADES
Por eso no fue casual que una pareja de cubanos residentes en Luxemburgo pensara en cómo aliviar la tensión de los servicios del hospital de Yaguajay. Nancy Santana Sospedra y su esposo, Ismael Ramos, junto a otros connacionales, iniciaron una campaña de recaudación de fondos que rápidamente trascendió las fronteras del Gran Ducado. Vía WhatsApp, relata Ismael que, meditando en que podíamos ayudar a la gente de forma masiva, veíamos que la parte hospitalaria golpeaba a la gente; entonces debíamos ayudar a aliviar un poco esa parte con respaldo energético sustentado en fuentes renovables, y creo que más o menos se logra algo con la inversión que se hizo.
“Empezamos y muchos grupos de ayuda aquí, gente que ama a Cuba, nos apoyaron en eso y nos siguen ayudando. Hay una pareja que pidió el anonimato que, por ejemplo, aportó 10 000 euros ─expresa Nancy─. Y nosotros empezamos un grupo aquí reducido. Tengo una amiga que también tengo que mencionar, porque esa es la mano derecha de nosotros, Natalie Pichini, y que también nos dio tremenda mano”.
En ese mismo mensaje de audio, la voz de Nancy revela las razones que los movieron a impulsar la iniciativa: “Ahí están nuestras familias, nuestros amigos, nuestras raíces. Imagínate tú, yo aquí con tremenda preocupación, alguien se enferma allí, no hay corriente en el hospital, cómo se atiende. Ya la gente tiene por lo menos luz ahí cuando llegan al hospital, que es lo más importante”.
La idea se extendió a otras naciones donde se gestaba también el apoyo. Muchas personas estaban pendientes de su materialización; por eso no fue casual la llamada de Jorge Cano, segundo jefe de misión de la Embajada de Cuba en Bélgica, quien destaca el respaldo a la iniciativa.
“A esta movilización se unieron de manera vital organizaciones de solidaridad con la Isla en Bélgica, como Cubanismo, Los Amigos de Cuba, la Coordinadora Belga por el Levantamiento del Bloqueo y la Coordinadora Latinoamericana de Solidaridad en Bélgica, así como militantes y líderes del Partido del Trabajo de Bélgica (PTB). Desde España, Austria, Alemania, Italia y Albania llegaron ayudas. Asimismo, destaca el aporte de numerosos donantes individuales que otorgaron un cariz entrañable y familiar a este gesto, entre quienes merecen especial reconocimiento los hermanos belgas Toon Danhieux y Bea Vandewalle”, refirió el diplomático.
Al respecto, el embajador Juan Antonio Fernández Palacios destacó en nota de prensa: “Frente al genocidio silencioso con el que desde Washington intentan asfixiarnos y rendirnos, se impuso la solidaridad y el amor de hombres y mujeres de buena voluntad que hoy se levantan con Cuba, lo que, al decir de nuestro Apóstol, es levantarse para todos los tiempos”.
EL SOL ALUMBRA LA VIDA
Cuando en horas de la madrugada del pasado viernes 9 de octubre, tras reiteradas llamadas telefónicas de seguimiento, por fin llegaron al hospital hombres, medios y recursos, la carga contenía 48 paneles solares, 2 inversores de 12 kW y 6 baterías de 15 kW para un respaldo total de 90 kW de potencia.
En menos de 48 horas quedó instalado y en funcionamiento este sistema que, junto al Grupo Electrógeno de la entidad y la prioridad que se concede al circuito 70, busca sostener la vitalidad de los servicios. La inversión está valorada en cerca de 36 000 euros.
Hasta la fecha no hay antecedentes en la provincia de ningún centro asistencial que cuente con respaldo de paneles solares como el que se instaló en este hospital, refirió uno de los especialistas al frente del montaje del equipamiento.
Aunque el sistema fotovoltaico no cubre todas las necesidades de la institución, es una garantía importante, lo cual reafirma el doctor Pedro Israel González Arrozarena, director de Salud Pública en Yaguajay. “Teniendo en consideración los niveles de actividad del hospital, vamos a poder mantener la vitalidad de los servicios de Medicina, Pediatría, Obstetricia, Ginecología, Cirugía, Anestesia, Ortopedia y Terapia Intensiva. Podremos atender a la población cumpliendo los protocolos de actuación y haciendo énfasis en la calidad de la atención”, dijo el galeno en declaraciones a Escambray.
¿El sistema que se instaló funcionará de manera alterna con la red nacional?
“Sí, va a funcionar de manera alterna con la red nacional en aras de proteger el sistema y darle durabilidad y estabilidad a la calidad de la prestación de los servicios”.
¿En qué plano quedaría el Grupo Electrógeno que tiene el hospital?
“Quedaría en una segunda posición, porque ya la primera posición sería el sistema de sustitución de los paneles solares con la capacidad instalada. Sería otra reserva: en primer lugar, el sistema electroenergético; en segundo lugar, el sistema fotovoltaico; y en tercer lugar nos quedaría la planta ahí, con lo que genera para nosotros como ahorro de combustible, que para mantener la vitalidad estábamos teniendo un consumo elevado. Lo más importante para nosotros es la vida de las personas”.
¿No respalda este sistema la sala de Nefrología?
“En este primer momento, no. Se están tramitando otras ayudas y otras colaboraciones para ver si podemos lograr la independencia total del Sistema Electroenergético Nacional, pero la sala se mantendrá en funcionamiento”.
La gratitud se palpa no solo en el personal de salud de la institución, quienes sostienen los beneficios que representa esta inversión para la labor que desempeñan.
Desde la sala de Maternidad, una embarazada sonríe y dice: “Se acabaron los apagones en el hospital de Yaguajay”. También representa un alivio para los padres del pequeño Lizan Yudel, de 57 días de nacido, quien ha permanecido en la institución ante un padecimiento crónico de epidermólisis bullosa y requiere cuidados especiales.
Hasta allí llega la luz que alumbra la vida.
