La Torrefactora de Cabaiguán luce desafiante como una construcción centenaria del territorio que guarda una rica historia en todos estos años

Por: Daisy Pilar Martín Ciriano
Los historiadores afirman que a partir de 1926 y la adquisición de la categoría de municipio, Cabaiguán despegó económicamente. Esta afirmación se puede palpar en el número de instituciones y comercios fundados, ampliados o reparados que se levantaron en esa fecha. Y uno de esos establecimientos fue la torrefactora de café El Indio.
Ese lugar tiene una historia antigua relacionada con un prostíbulo que funcionó en ese espacio. Cuentan los anales que por sus salones desfilaron actrices y meretrices cubanas y foráneas. Además sus jornadas eran muy atractivas, por lo que era visitado por ciudadanos de otros pueblos de los alrededores.
En 1916 el establecimiento cambió su razón al ser adquirido por Callejo y Roiz, dos imigrantes naturales de Santander, España. Inicialmente procesaban alrededor de 3 quintales diarios de café.
En 1926 realizaron la compra de otra edificación aledaña y ampliaron los servicios y la producción ya que molían harina de maíz, gofio y descascaraban arroz. La ganancia fue notoria, tal es así que a poco tiempo compraron carros distribuidores para los diferentes poblados y comenzaron a traer el café desde Oriente. Hay que resaltar que en 1926 con la ampliación del establecimiento, se cambió la madera por paredes de mampostería.
Su cercanía al ferrocarril Central, su eterno olor que llenaba el ambiente le daban popularidad, pero aún así cuando se construyó el paseo los dueños del tostadero hicieron colocar un banco con el nombre de su establecimiento con el fin de perpetuar su propaganda. Este banco se mantuvo en su lugar hasta 1914, fecha de la restauración del lugar.
Justo es, destacar que después del triunfo revolucionario el tostadero asumió el nombre de torrefactora Manuel González Crespo y que ese lugar era visitado por las personalidades del estado y la cultura que llegaban al territorio. Una muestra de ello es la fotografía de Camilo Cienfuegos hecha en 1974 por el artesano jiquimeño Hernani Hernández. Imagen que perduró en el lateral principal por mucho tiempo.
Hoy, pesar de la merma de su producción, aún la torrefactora se yergue desafiante como un edificio centenario de Cabaiguán.
