sábado, junio 25El Sonido de la Comunidad
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Las colas: tema tan infinito como las propias filas

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Por: Lillipsy Bello Cancio

Hace ya cinco meses la vida cambió para todos los cubanos: con el primer caso positivo a la COVID-19 reportado en el país el 11 de marzo de 2020 se modificaron no solo modos de vida, maneras de saludarnos y condiciones para celebrar fiestas, sino hasta variantes para lucrar a costa de carencias y necesidades de la gran mayoría.

Sí, porque con enfrentamiento a la pandemia, y los esfuerzos por vencer el desabastecimiento y las limitaciones financieras impuestas por la casi paralización de la economía y la intransigencia del bloqueo estadounidense, se incrementaron los inescrupulosos que distinguieron, en medio de la crisis, la posibilidad de hacer dinero, sin que les importara nada más que desbordar sus arcas.

En medio de ese panorama, el combate a las ilegalidades devino cuestión esencial y el estado le plantó cara a revendedores, especuladores y acaparadores que, utilizando alianzas y modus operandis a la usanza casi de la colusión más organizada, desvió recursos incrementó precios y cercenó a quienes no pertenecían a su clan, la posibilidad de adquirir detergentes, aceites, pollos, y en el caso de Cabaiguán, hasta comino.

Otra vez el pueblo en el centro de la convocatoria y unas brigadas que, casi por instinto y por convicción, más que por preparación, enfrentan la incomprensión de algunos, la desvergüenza de unos pocos y hasta la victimización de estos personajes que se creen impunes… ¡claro, porque hasta el momento lo han sido!

Luego de una semana de implementada la estrategia en Cabaiguán, 28 cabaiguanenses, en su mayoría mujeres, han sido profilactadas y a la mitad de ellas se les abrió un expediente en la unidad de la PNR y se les controla como “personal de interés policial” o potencial delictivo que es lo mismo.

No obstante, los hay que siguen intentando “meter cabeza” y hasta el cuerpo, pero esta vez, en la mayoría de los casos, se han tropezado, primero con un pueblo que está cansado de que se le rían en la cara, y segunda con las ya mencionadas brigadas de enfrentamiento a este fenómeno.

La ubicada en la TRD “Islas Canarias” ha sido reconocida por las máximas autoridades del municipio por su eficacia, por su constancia en el trabajo, la firmeza a lo hora de exigir el distanciamiento físico y el orden logrado en medio de una compleja situación, en la que se vendían en varios departamentos artículos y productos de primera necesidad… lamentablemente, no en todos los lugares sucedió igual.

Y es que hay mucho por perfeccionar en este sentido: por ejemplo, en la cola del SERVICENTRO ORO NEGRO de la cabecera municipal una de las compañeras miembro de dicha tropa en vez de estar cumpliendo sus funciones, cogía fresco puertas adentro de la unidad, y esto lo conoció esta emisora por medio de una cliente que estuvo desde las ocho de la mañana hasta las cuatro de la tarde y pudo presenciar cómo algunas personas repetían turnos y turnos y… no pasaba nada.

Por otra parte, en esta experiencia habrá que trabajar mejor en el completamiento sistemático de las brigadas, pues han faltado en ocasiones, miembros tan significativos como la PNR o las Fuerzas Armadas, hay lugares donde se han vendido productos de primera necesidad y no se ha previsto la presencia de estas avanzadas, y en algunas ocasiones el enfrentamiento, más que desafío, he devenido mero ordenamiento de los gentíos, cuando de lo que se trata de acciones mucho más agudas.

El tema de las colas es tan infinito como las propias filas, ordenarlas es tarea de titanes y la labor que le corresponde a estas brigadas es titánica, quizás si se implementara aquí la aplicación PORTERA, con la cual el organizador de la cola primero le da inicio a esta, luego cada cliente presenta su carnet de identidad cuyo número es registrado y se va almacenando en una base de datos local en el teléfono. Si una persona se presenta nuevamente con el mismo carnet de identidad, anticipan que saltará una alerta de acceso preexistente.

Si algo queda claro es que minimizar la actual situación no depende de una sola entidad ni de voluntades individuales; también que son necesarias posturas más activas de todos los implicados. Como demuestran varios sectores durante el enfrentamiento a la pandemia, casi todo requiere obligatoriamente modos distintos de actuación para vencer los obstáculos impuestos por la enfermedad.

Pensamiento colectivo, aprovechar cada uno de los mecanismos disponibles y la interrelación constante entre ellos para enfrentar a los acaparadores, son asuntos vitales para avanzar. Porque mientras eso llega y de un lado y del otro se intenta poner orden al descontrol, cientos de personas continúan agobiadas en las colas y los coleros no han dejado de hacer el pan.

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