La doctora Llilipsy Sosa Morales es de esas personas que siente cada vez más el palpitar en su vida de una profesión que escogió para servir a los demás

Por: Hugo Crespo Crespo
Con 26 años de experiencia en las ciencias médicas, la doctora Llilipsy Sosa Morales es de esas personas que siente cada vez más el palpitar en su vida de una profesión que escogió para servir a los demás, en lo más preciado del ser humano, la salud.
Bien lo saben los ancianos que se encuentran en el hogar María del Pilar Boan Camacho de Cabaiguán. Allí con una esmerada atención y el cariño sustituto de sus trabajadores por el de las familias, esta fémina hace gala de su amor a la profesión y a quienes tiene cerca de ellas como lo ha hecho también con abuelos, padres y otros integrantes de su prole.
Lillipsy se refiere a su labor diaria y expresa la vocación de estar en este sitio a pesar de lo difícil de estos tiempos, la carencia de algunos recursos, pero sobre todo existe esa voluntad, unidad y sentido de pertenencia en un sitio donde sin dirección, ni administración y faltando algunas plazas esenciales no ha dejado de realizar esta labor tan vital para los que allí se encuentran.
