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Los avatares de la bancarización: Cuando el dinero se escapa

Como en todo el país, la falta de efectivo, las dificultades con el código QR y otros ruidos en los canales ponen en jaque los procesos de la economía y la vida de los espirituanos

La bancarización no ha sido, como piensa Luis Daniel Conde, “un desastre” que lo lleva a añorar los tiempos en que, desde el ventanillo de su trabajo, le entregaban su salario “como un reloj los días 5”.

“Solo hay que cogerle el golpe, dicen que en Canadá ya ni se usan los cajeros”, sonríe Bernabé, quien logró obtener 3 000 pesos dispensados en el Banco Financiero Internacional y también Nuria, quien con su tarjeta y su QR pudo comprar en una mipyme el regalo por el Día de las Madres.

 Escambray sigue sus pasos tras el rastro de la bancarización.

LA BANCARIZACIÓN ¿AVANZA?

Datos de la Dirección Provincial del Banco Popular de Ahorro (BPA) revelan que han crecido los clientes asociados a canales de pago y más de 332 000 cuentas están soportadas en tarjetas magnéticas de los diferentes productos financieros. “Las operaciones a través de canales electrónicos (Transfermóvil, Banca Remota y EnZona) han crecido tanto en cantidad como en importes de manera significativa —aporta María Efigenia Caballero León, subdirectora comercial del BPA—, el promedio mensual supera el medio millón, con un aumento del 16 por ciento respecto al pasado año y el aporte asociado a ellas crece en un 48 por ciento en relación con el último trimestre de 2023”.

Y agrega otro dato revelador: “El efectivo que se opera por canales de pago superó 1.7 veces el dinero que salió por las vías tradicionales, lo cual evidencia que, a pesar de que aún falta, la bancarización avanza sobre los tropiezos”.

Desde BANDEC, las señales son similares. “Hemos avanzado —asevera Arelis Alfonso Valero, jefe de Banca Electrónica—. Cuando comenzó a aplicarse la Resolución 111,  la mayoría de los actores económicos no tenían ni una forma digital  por donde sus clientes les pudieran pagar, ya acuden a los desarrolladores de la plataforma y se ve en las calles; aunque no todos los QR funcionan de forma correcta,  se incrementa la operatividad sobre los canales de pago, este año se han realizado más de 3 millones de operaciones, la banca móvil  es la de mayor demanda con más de 1 800 000, le siguen los cajeros y los POS; todas con cifras superiores a las del año pasado”.

De acuerdo con Ariel Fernández, director del Grupo Empresarial de Comercio, de los 1 187 establecimientos, hay 1 008 con cobertura, todos tienen EnZona y 983 ya poseen las dos plataformas. “En el primer trimestre se ejecutaron más operaciones que el año anterior, con 12 435 885 pesos por concepto de prestación de servicios, del efectivo que no se vende por comercio electrónico hemos realizado 5 530 operaciones con 17 millones de pesos por la caja extra. ¿Dónde está el problema? En seguir divulgando más para que la población use estos servicios, que no se emplean totalmente”.

La opción de Caja Extra alivia el “cansancio” de los cajeros, insuficientes y obsoletos. “Hay más de 600 en la provincia y existen también en unidades de Acopio, de Correos, puntos de venta de gas… —apunta Arelis—; para el prestador del servicio es ventajoso porque por cada operación recibe una comisión y se evita ir al Banco”.

“En mi fuero interno siempre supe que seis meses no alcanzaban más que para lo que hemos hecho —sostiene María Efigenia—, por la magnitud tan grande del trabajo, del cambio de mentalidad de todos. Hemos tenido problemas, contradicciones, porque esto salió de ahora para ahorita, pero se ha ganado”.

¿DÓNDE ESTÁ EL DINERO?

Que las bóvedas bancarias están en ascuas es una verdad tan grande como ellas, y menos hermética. Está incrustada en la agonía de quienes buscan, sin encontrar a menudo, el dinero que les corresponde.

Coinciden especialistas y trabajadores bancarios que antes se abastecían los cajeros hasta tres y cuatro veces al día y con billetes de altas denominaciones (de 1 000 y de 500), y hoy esos billetes salen y no retornan, mientras prevalecen los de baja denominación, que, además, son “sancionados” en las operaciones de compraventa. “Mi hijo fue un domingo a la feria a comprar un paquete de pollo, no se lo quisieron vender porque llevaba billetes de a 10 y de a 20”, se lamenta Aneidi Chaviano. 

¿Quién se lleva el dinero de los bancos? “Está mayormente atesorado por parte de algunas mipymes y trabajadores por cuenta propia —dice sin titubeos José Couso Villarreal, jefe de Banca de Negocios de la Dirección Provincialdel BPA—; pienso que, con el objetivo de adquirir dólares en el mercado informal, muchos de sus suministradores les exigen el pago en efectivo”.

Y agrega: “Con la Resolución 111 del Banco Central de Cuba se estableció la obligatoriedad de los depósitos, como máximo es al quinto día y si realizan ventas por más de 100 000 pesos, es al siguiente. Muy pocos trabajadores por cuenta propia están depositando en la cuenta bancaria fiscal, no sabemos si es lo que debían de acuerdo con sus ventas; son miles y llevar ese control diario es muy engorroso, ellos refieren que no están realizando operaciones”.

“Y los mochileros (personas que extraen dinero de los cajeros por encargo de otras) también se lo llevan —precisa Aneidis—. A veces vienen personas con cinco y seis tarjetas y se lo llevan todo, hay quienes no pueden trabajar en el día atrás de su dinerito, que no pueden sacar”.

¿Y el Banco qué hace mientras le llevan el dinero? “Los trabajadores por cuenta propia tienen una cuenta de tarjeta —aclara Maybel Aymé Hernández, directora de la Sucursal 5241—, pero resulta muy difícil filtrar la periodicidad con la que hacen sus depósitos porque están fijadas en una sucursal electrónica a nivel nacional, algunos tienen la cuenta inactiva y hace más de seis meses no se han presentado, y tal vez muchos no estén en el país, pero no podemos cerrarlas porque sí”.

“Tenemos la facultad de cerrar —sentencia Maria Efigenia—, pero son nuestros clientes y tenemos que respetarlos, solo a los que comprobemos que incumplen con la norma les cerraremos la cuenta; por otro lado, el dinero que depositan se lo pueden llevar según lo establecido porque es de ellos, así funciona en la banca mundial. Además, por Banca Remota se mueve ese dinero. El ahorro más alto per cápita por habitante de Cuba está en Sancti Spíritus y, si hay mucho, hay mucha salida porque lo necesitas”.

Para algunos expertos, el escape del dinero empezó antes de la bancarización, que vino a tratar de atajarlo, pero en realidad lo ha visto agudizarse desde el pasado año, con el crecimiento de los actores económicos y el desabastecimiento estatal. Mucho más cuando la inacción y la pasividad estuvieron presentes, pues, por ejemplo, de las famosas cuentas fiscales se habló desde el 2021 y solo ahora cobraron impulso; aun así, muchas están inactivas. Lo que ha primado en ambos bancos es el apercibimiento, previsto en la ley, y solo una cuenta trinitaria ha sido bloqueada en BANDEC.

“El nivel de venta ha disminuido, ese era el mayor dinero que entraba a los bancos y así no retorna —comenta Erick García Jiménez, director de BANDEC—, se está haciendo un trabajo y en las últimas semanas se ha incrementado, pero no es lo que necesitamos”.

El dinero está “aprisionado” en los altos volúmenes de mercancías en estantes y almacenes. Controles fiscales de la ONAT arrojaron en días más de 15 millones de pesos sin declarar por actores económicos, cifra que, a veces, en una semana no han tenido todas las sucursales bancarias del territorio.

ACCIONES

Con los cajeros a punto del colapso, se arreciaron las acciones, incluida la exigencia partidista y gubernamental. “Se crearon grupos de trabajo en la provincia y los municipios, en los que varios factores trabajan de conjunto —refiere Yudiana Afonso, coordinadora de Programas y Objetivos del Gobierno Provincial—, se han establecido prioridades para la entrega de dinero: jubilados, salarios, campesinos, ahorristas…; se ha regulado la entrega de dinero.

“Se han ampliado las empresas que domicilian sus nóminas en tarjetas, se han reducido notablemente las demandas insatisfechas, que llegaron a ser de 90 millones en los productores y 85 en los ahorristas; se sigue capacitando, se abren más cuentas fiscales para facilitar el comercio electrónico, pero el empeño debe ser mayor. Hemos accionado con los llamados mochileros, se ha arreciado el enfrentamiento, se identificaron cerca de 30 mipymes que no depositan diariamente, se les sigue y, de no resolver, se les puede cerrar la cuenta de operaciones fiscales y el negocio”, puntualiza.

El control, insuficiente todavía, se afinca. Según la Dirección Estatal de Comercio, en lo que va de año se han realizado acciones en 2 036 establecimientos y se decretó el cierre de 62, esencialmente no estatales (la mayoría en Yaguajay, Cabaiguán y Fomento, y los menos, contradictoriamente, en Sancti Spíritus y Trinidad); se han impuesto 407 multas con un monto de 321 975 pesos.

Hasta los estatales, también violadores, ha llegado el impacto a partir de abril, pues tiempo atrás parecían intocables. Se accionó en 116 establecimientos, en 62 se han realizado 1 521 operaciones y los restantes no usan las pasarelas de pago en línea. “Ello denota una deficiente aplicación de la normativa, las muestras realizadas no sobrepasan el 30 por ciento de las ventas —refiere Disvani Linares, director estatal de Comercio—, cuando llegas al establecimiento te dicen que no está el administrador y para hacer el pago en línea el mismo dependiente puede facilitar el escaneo al cliente; hemos detectado violaciones en placitas de Acopio por no emplear el QR”.

EPÍLOGO Y ¿LUCES?

“En las últimas semanas se han incrementado las operaciones por estos mecanismos —considera Yudiana—, pero no es suficiente; la población tiene que incidir en reclamar su forma de pago, pues la mayor dificultad es el no acceso a las vías electrónicas, ha mejorado en algo lo del efectivo, esta es una provincia receptora, o sea, recibe dinero desde las remesas del Banco Central porque paga más que lo que ingresa”.

 Puertas adentro, se viven tensiones, necesidades y también el éxodo del personal y esa capacidad de sonreír, aun cuando hacia afuera parecen reventar los cristales. “Ninguna tarea ha sido más compleja que esta —se aflige Maria Efigenia—, estamos claros de que la gente tiene que estar molesta y no podemos maltratarla. Al ver un banco en esta situación, los que amamos el servicio al cliente nos sentimos a veces muy frustrados porque es decirles a las personas, sencillamente, que no podemos, por primera vez en mucho tiempo. ¿Qué nos queda?, ese poquito que hay, administrarlo lo mejor posible”.

Por su diseño, la bancarización aspira a que usted le compre una frutabomba a un vendedor ambulante por código QR y hasta el pan de la canasta. Excesos aparte, el proceso busca atemperarnos, para bien, con el mundo.

“Necesitamos ese cambio de mentalidad”, insiste Arelis. Tiene lógica, mas no basta. Es falta de cultura; pero también hay exceso de resistencia y rechazo e insuficiente exigencia estatal ante violaciones, desacatos y desobediencia.

La falta de efectivo, las dificultades con el código QR y otros ruidos en los canales no pueden seguir poniendo de rodillas la bancarización; tampoco la economía del país y, mucho menos, la vida de la gente.

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