jueves, marzo 30El Sonido de la Comunidad

María Ester Tarancón Lorenzo símbolo de la tenacidad de la mujer en Cabaiguán

Para todo el que conoce a María Ester Tarancón Lorenzo resulta una sorpresa saber que no es nacida en Cabaiguán, sino en otro pueblo. Esta noticia es poco conocida, pero hay que agregar que sus padres: Pablo Tarancón Almeida y Josefa Lorenzo Pérez, eran naturales de Jatibonico y Camajuaní respectivamente, entonces ahora resulta más difícil comprender cómo es que llegaron a este pueblo y se asentaron para siempre.

Por: Daisy Martín Ciriano

Por el año del nacimiento de María Ester, el 26 de diciembre de 1937, estaban asentados en Majagua, pueblo de la provincia de Camagüey.  Allí, la pequeña cursó parte de los estudios primarios y fue alumna de la maestra María de los Ángeles Caballero  y Belisa Rodríguez.

En 1949, la familia se trasladó a Cabaiguán. Por aquellos tiempos en el poblado estaba desarrollado el cultivo y proceso del tabaco y tal vez esa razón, fue la que indujo a los padres de María Ester a trasladarse hasta el lugar.

En Cabaiguán, continuó la enseñanza primaria en la escuela Marchena, después la Intermedia, donde alcanzó solo el cuarto grado. A partir  de esa fecha se incorporó a trabajar como despalilladora en diferentes centros donde encontraba trabajo: despalillos de Nazario Isla, Abelardo Ferrer, El Surco, hasta que después aprendió a torcer tabacos en casa de su tío Taurino Lorenzo Pérez.

Así se insertó definitivamente en el sector tabacalero, al igual que sus dos hermanas. Comenzó a trabajar como tabaquera en El Surco.

Por este tiempo la lucha contra la tiranía era constante y como miembro del sector participó en numerosas acciones y tareas que recibía de Pedro Labrador Pino.

Ella trabajaba en unión de otras dos jóvenes: Anolan Lorenzo y Yolanda Sarmiento Barceló. Entre otras actividades participó en la confección de banderas del 26, recogida de avituallamiento,  de balas, medicinas y traslado de mensajes.

El triunfo de la Revolución, se integró a la fábrica de tabacos Alfredo López Brito. Formaba parte de ese colectivo cuando ingresó en los Jóvenes Rebeldes, las milicias, los CDR, la FMC, entre otras organizaciones revolucionarias.

Por problemas de salud que le afectaba las manos y otras articulaciones tuvo que jubilarse, en 1971. Tenía 34 años y para ella fue muy difícil abandonar su profesión y su puesto de trabajo junto a sus compañeros. Siempre mantuvo las mejores relaciones con los tabaqueros y en ella nunca se opacó el deseo de ser útil y cooperar con la Revolución.

Hoy, María Ester Tarancón es un símbolo de tenacidad por ser útil de alguna manera. Posee gran conocimiento y vivencias  acerca de la lucha clandestina y de los primeros momentos de la Revolución, aunque ha seguido siempre atenta a su curso a través de todos los años hasta la actualidad.

Participa activamente en programas radiales de la Emisora local, así como otras emisoras nacionales. Desde esta página y con este comentario se enaltece a esta cabaiguanense que el próximo 26 de diciembre arribará a sus ochenta y cinco años, con plena lucidez y deseos de continuar siendo útil.

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