El pueblo de Cabaiguán se reunió este viernes para rendir sentido homenaje a los 32 combatientes cubanos caídos cumpliendo su deber en Venezuela

Por: Lillipsy Bello Cancio
Ni el anuncio de una lluvia que se esperaba fría, ni el frío de una tarde de enero, más triste y nostálgica de lo habitual, ni el apagón capaz de posponer los más sagrados deberes, pudieron impedir que el pueblo cabaiguanense rindiera tributo a los 32 cubanos que cayeran la madrugada del 3 de enero pasado en la República Bolivariana de Venezuela, defendiendo la libertad y la soberanía de la hermana nación latinoamericana.
Fue el parque “José Martí” testigo de un encuentro en el que el dolor multiplicado, convocó a la vigilia en homenaje al honor de quienes entregaron su vida solo para que la bota imperial no aplastara la dignidad de todo un pueblo.
Elisabeth Pino Concepción, joven de este pedazo de Cuba, representante de una generación heredera de la rebeldía, coraje y dignidad de aquella que asaltó un Cuartel lleno de soldados armados y que se lanzó al mar en un yate desafiando tempestades y un ejecito feroz, aseguró que: “…nunca estuvo más convencida de que no existe chantaje ni amenaza por feroz que sea, capaz de amilanar al pueblo de Maceo, de Martí, de Fidel. Quien intente apoderarse de Cuba recogerá solo el polvo de su suelo anegado en sangre, como diría Antonio Maceo y es esta una máxima a la que no renunciamos, ni renunciaremos nunca”, según sus propias palabras.
Entre consignas de reafirmación revolucionaria y fidelidad a la obra que desde enero de 1959 construimos, Yuleisy Cancio Sánchez, Primera Secretaria del Comité Municipal del Partido Comunista de Cuba en Cabaiguán, condenó el vil ataque de Estados Unidos a Venezuela y enalteció la actitud corajuda y valerosa de los jóvenes cubanos que perdieron sus vidas en defensa de la patria de Bolívar y Chávez.
“¡No es esta la primera vez que recibimos a cubanos envueltos en la bandera más bella que existe! ¡No es la primera vez que lloramos unos hijos que no son nuestros, unos hermanos que no conocimos, unos padres que ya no volverán a abrazar, unos esposos que no amamos! No es la primera vez que la prepotencia y la ignominia nos arrancan vidas… ¡vidas que apenas comenzaban, vidas construidas, vidas que todavía tenían mucho que sentir, mucho que luchar, mucho que vivir!”, expresó. Convencidos de que morir por la patria es vivir, los cabaiguanenses se sumaron la tarde de este viernes al tributo al decoro y a la confirmación de su voluntad de defender nuestra soberanía al precio de cualquier sacrificio.