martes, febrero 17El Sonido de la Comunidad
Sombra

Pupitres pequeños para niños grandes

Ante la contingencia energética del país, estudiantes de Secundaria Básica de la zona de La Amistad, en Taguasco, recibirán sus clases en la escuela primaria de la comunidad

La melancolía suele acechar a las personas cuando recuerdan la escuela primaria que los preparó para la vida. Al verla de lejos, pueden regresar recuerdos de viejos profesores, el tartamudeo al aprender a leer, las escondidas en los recreos, los primeros amigos…; pero lo que no resulta común es volver a sus aulas.

Yonatán Yadir Céspedes Mulet, un estudiante de 13 años y séptimo grado, retoma por estos días el pupitre donde aprendió a leer y a sumar. Sus piernas quedan un poco aplastadas bajo la mesa, pero su atención viaja al director de la primaria que lo vio crecer con cierta familiaridad.

Avilio Crespo Rodríguez, al frente de la escuelita rural primaria Ismaelillo, comunica a un grupo pequeño de alumnos de Secundaria Básica que residen en La Amistad —en el mismo sitio donde está ubicada la escuela— cómo en las próximas semanas, debido a la situación actual del país, recesarán de sus viajes diarios al poblado de Zaza del Medio, donde reciben clases en la ESBU José Antonio Echeverría, para acogerlas en su centro.

“A partir de la contingencia energética, se tomó la medida de reubicación para los estudiantes, para que no se ausenten a clases durante estos días. Los alumnos con una dirección particular donde no tengan secundarias básicas o preuniversitarios y con la necesidad de viajar diario o albergarse en sus escuelas, fueron insertados en los centros primarios de estudio donde viven”, explica Avilio.

“Los niños que viajaban a Zaza del Medio todos los días desde nuestra localidad para asistir a la secundaria básica —ya que en La Amistad no contamos con dicha institución— fueron trasladados a nuestro centro escolar”, apunta. 

LO QUE SIENTEN LOS ADOLESCENTES; LO QUE PIENSAN SUS PADRES 

Después de salir al pueblo, sentirse más independientes, hacer amigos nuevos y adaptarse al aula llena de muchachos, les toca regresar a la primaria donde las aulas están decoradas con Lapicín o Margarita. Ahora son más maduros, se pueden sentir un poco fuera de lugar por el exceso de caricaturas en las paredes, los gritos de niños jugando o el ambiente infantil.

“Extraño la escuela, mis compañeros, las actividades que se hacían, los profesores; pero estoy contenta de volver con mis antiguos maestros, les tengo cariño. Confío en el trabajo de ellos”, narra Milenys Rodríguez Pérez, una de las estudiantes de Secundaria Básica, a la par que utiliza un tono afectivo.

“Me preocupan ciertas asignaturas como matemática por su grado de dificultad y un poco las notas, pero también la conectividad para estudiar o hacer tareas en el contexto rural. Algunos planes he tenido que poner en pausa para mi estudio; sin embargo, realmente agradezco el trabajo de los maestros y confío en que todo va a salir bien” añade Yonatán Yadir.

“Estoy contenta con las medidas porque se buscó una solución para que no detengan sus estudios. Pienso que si los profesores se preparan, los niños van a recibir buenas clases. Por mi parte, estoy contenta con los docentes, mi hija también está muy feliz de volver a su antigua escuela”, afirma Leidy Neidis Pérez Ventura, la madre de Milenys.

EL NUEVO RETO DE LOS MAESTROS

La Amistad, como algunos campos de Cuba, está apartada y con una población muy reducida. Sitios con características semejantes a este cuentan apenas con un centro educativo, mayormente de Primaria.

“Tenemos chicos de los tres años de Secundaria Básica que viajaban desde aquí para recibir sus clases en el pueblo. Ahora tendrán clases en la sesión de la tarde porque los mismos profesores de primaria somos quienes le impartiremos las clases de su nivel, y en las mañanas estaremos ocupados con nuestros niños pequeños, como es habitual”, puntualiza el director.

Los profesores de Ismaelillo tienen un reto importante. En un sitio tan alejado, hay muy pocas personas en el oficio de la enseñanza y, generalmente, son maestros primarios, preparados para asignaturas de ese nivel. Incluso, deberán buscar en el ESBU de Zaza del Medio la bibliografía para atender a estos muchachos.

“El reto es grande, pero estamos en la mayor disposición. No negamos que tenemos un poco de miedo porque no sabemos si vamos a llegar de verdad a todo el proceso. Son asignaturas difíciles. Vamos a tratar de llevarlo adelante con la mejor calidad posible. Hoy el país nos necesita”, cuenta Mayuri Cruz Hernández, una de las profesoras.

Las asignaturas de Química y Física son las más preocupantes. Muchos de ellos son doctores o másteres y asumen el desafío. Aun así, es complicado para ellos. Ahora tienen que estudiar, dedicar más tiempo al plan de clases, modificar el lenguaje, la forma de tratar a los niños… Estos muchachos tienen otras prioridades y otros temas en el estudio muy diferentes a los de un niño de primaria.

Incluso, de esta manera muchos profesores han dado el paso al frente. Están dispuestos a dedicar más esfuerzo y trabajo para atenderlos. Esos adolescentes fueron formados ahí, el cariño de tenerlos de vuelta y el amor por la profesión es mucho mayor que el miedo.

Estos maestros no solo aman enseñar, sino que también enfrentan los retos de su labor. Su esfuerzo en aquella pequeña población rural es ejemplo para el pueblo que lucha, no se rinde. La educación es un pilar, el centro para la formación de cualquier individuo. Sin importar las adversidades ningún niño de La Amistad se quedará sin educación.

Autor: María Karla Hernández Sánchez, estudiante de Periodismo

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