lunes, enero 19El Sonido de la Comunidad
Sombra

Reinier de Jesús, una voz que reverencia la música de la Década Prodigiosa en Cabaiguán

Hoy Reinier de Jesús Hernández Llaneza funge como promotor cultural en la Casa de Cultura Elcire Valentín Pérez González de Guayos, allí planifica las actividades correspondientes a su labor con sentido de pertenencia y responsabilidad

Reinier de Jesús
Reinier de Jesús se considera un amante y defensor de la música del ayer reciente

Por Hugo Crespo Crespo

No es exintegrante de los Fórmula Cinco, ni de Los Mustang, ni de Los Brincos, ni de Los Diablos. Tampoco se considera Julio Iglesias, ni Manolo Galván, ni Danny Daniel, ni Nino Bravo, Dyango o Camilo Sesto, solo sabe que su pasión es la música que sentó catedra en los años finales de la década de los 60 y en la de los 70 en Cuba y en Hispanoamérica, la que siempre lo ha llevado a los escenarios y entregarla con toda la energía que emana de su preferencia por los sonidos ordenados. 

Se trata de Reinier de Jesús Hernández Llaneza, quien se inició en el mundo de la música, no por cuestiones del azar, sino porque por sus venas corre sangre de artista, proveniente de la prole de Chanito Isidrón, al ser su padre Armando Isidrón, laudista profesional, primo del afamado poeta, quien le transmitió los primeros conocimientos de guitarra y canto.

Así es que Reinier de Jesús, comenzó desde los diferentes centros donde cursaba estudios a actuar en las actividades pioneriles, las cuales se intensifican en la ESBEC Augusto César Sandino, y a instancia de un profesor de Geografía que tenía un grupo musical en Caibarién, llamado Soyuz 5, se incorpora a este y en él demuestra su talento y disciplina.

Posteriormente se traslada hacia la secundaria Vladislav Volkov y continúa su participación como aficionado a la música con su guitarra como trovador. Después en 1980 se integra al grupo Jóvenes del campo de Placetas con el que permanece por varios años.

Vuelve a Cabaiguán y funda el grupo Los Yandy, con Alberto Plasencia y otros compañeros, agrupación con la cual amenizó fiestas populares, carnavales y actuaron en diferentes sitios del municipio, en la provincia y fuera de ella, durante doce años. Posteriormente en los años 90 se une por poco tiempo a Los Fratelos de forma profesional. 

Reinier de Jesús continúa sus andanzas musicales y es entonces que llega hasta otros de los pueblos que lo acogió como a un hijo de esa tierra; su querido Guayos. Al llegar a este poblado comenzó a presentarse en el cabaret El Patio, donde se crea el grupo Órbita 5, en honor al programa del ayer reciente de Radio Sancti Spiritus, después conforma la agrupación Los galanes de la década, a quien siguió con los Nuevos Dalton, hasta la actualidad donde se presenta como solista en varios sitios de la localidad guayense, en Cabaiguán, Sancti Spiritus, en actos patrióticos, en la Taberna 1814 y el Ditú del Boulevard de la ciudad cabecera municipal. 

A pesar de sentir preferencia por esta tendencia musical, Reinier de Jesús, tiene incorporado a su repertorio algunas guajiras de Polo Montañez y boleros de la autoría de Arturo Alonso, los cuales defiende con toda esa fuerza que lo hace con los temas de la música de aquella época. No se considera compositor, no obstante ha compuesto algunas canciones que han interpretado otros coterráneos.

Hoy Reinier, funge como promotor cultural en la Casa de Cultura Elcire Valentín Pérez González de Guayos, allí planifica las actividades correspondientes a su labor con sentido de pertenencia, responsabilidad y donde siempre está presente la música que interpreta adecuada al momento que se exige.

Ya próximo a jubilarse en apenas un año, plantea que seguirá cantando hasta que sus facultades mentales y vocales le acompañen y alega que quizás haga honor a su primer maestro de guitarra Arturo Alonso, cuando decida presentarse al festival anual que en su nombre se desarrolla en Cabaiguán.

Con la sencillez y humildad que lo caracterizan, sin exhibir otros atuendos que su voz, Reinier de Jesús se considera un amante y defensor de la música del ayer reciente y como tal parte de su vida, ya que desde sus años infantiles hasta hoy ha sido como una compañera inseparable, que le ha dado la posibilidad de transmitir alegría y espiritualidad a los demás. 

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