Rigoberto Meneses Sánchez es de esos hombres que tiene como premisa en la vida el trabajo honrado, el cual garantiza los mayores dividendos

Por: Hugo Crespo Crespo
En la zona de Güinía de Miranda, rodeada por el macizo montañoso del Escambray, nació Rigoberto Meneses Sánchez en 1948.
Junto a sus padres y nueve hermanos, conoció muy de cerca las penurias de una época donde abundaban los desalojos y asesinatos de los gobiernos de turno.
La familia de Rigoberto, se sustentaba de las labores agrícolas que realizaba su progenitor, el que su vez militaba en el Partido Socialista Popular, hecho por el cual fue perseguido y obligado a permanecer en la manigua por espacio de un mes con todos sus hijos.
Posteriormente al salir de la manigua, Rigo puede alcanzar el segundo grado por clases que recibía en una casa de tabaco en la Corúa, en una zona del Escambray, región de la que salen rumbo a Cabaiguán donde su padre fallece con sólo 38 años, causado por una descarga eléctrica atmosférica. Entonces Rigoberto tuvo que continuar ayudando a su mamá y a la crianza de sus hermanos.
Las circunstancias de la vida llevaron a que Rigoberto Meneses Sánchez, conociera bien de cerca las labores de la zafra azucarera como principal sustento para su hogar.
Fue en estas faenas donde Rigo se inició y trabajó en Las Marías, Guayos, en Piñones en Sagua La Grande, Jatibonico y en otras faenas del campo en el Sur del Jíbaro, Tres Atejes, en la zafra de 1970 en el batallón de 180 de macheteros y en el Contingente Eduardo García Lavandero. A la par de estas labores, estudiaba y se superaba en la Secundaria Obrero Campesina donde alcanzó el Séptimo grado
Así cuando se ve forjado por un trabajo útil a la sociedad y para su beneficio personal, no puede creer que aquel pequeño infante que su vida peligró en la manigua, pudo después alcanzar por sus resultados un viaje de estímulo a la República de Argelia y recibir como reconocimiento en las zafras como mejor machetero, refrigeradores, módulos de viviendas y una moto. No obstante Rigo continuó su labor desde otras esferas de la sociedad donde fuera útil.
En este sentido Rigoberto Meneses ocupó la responsabilidad de Jefe de Recreación a nivel de municipio, un año como secretario del Sindicato de la Administración Pública con excelentes resultados en 1987, laboró también en jardines y viveros de servicios comunales, en Frutas Selectas, en Acopio Municipal y en varias cooperativas agrícolas como comprador.
Fue elegido el mejor trabajador Quince Congreso de la CTC en 1983 y mejor trabajador de ese propio año en el Jardín La Mariposa.
También fue destacado del Sindicato de la Administración Pública Décimo Congreso, mejor trabajador de Servicios Comunales en 1983, así como mejor trabajador Décimo Quinto Congreso de la CTC del Sector de Comunales y la Administración Pública.
Además Meneses Sánchez laboró durante tres años en el crecimiento de la Unión de Jóvenes Comunistas en las zonas de Ojo de agua, Potrerillo y Jíquima de Peláez.
A pesar de su jubilación Rigo Meneses, sigue aportando sus conocimientos en jardines y viveros, a través de sus valiosas enseñanzas en injertos de plantas y en la apicultura, donde para él es pasión y motivo de existir, el regocijo de ver las plantas crecer después de haber tocadas por sus manos donde sólo no sabe este secreto, sino otros relacionados con la naturaleza y su afición muy peculiar de realizar la imitación de los más diversos animales de la campiña cubana, así como interpretar boleros y guajiras.
En sus andanzas y como regalo a esa afición de tocar la tierra con sus manos y sacar de ella los mejores resultados, Meneses como también le llaman sus amigos y familiares, reside en una pequeña finca a orillas de la carretera central entre Guayos y La Fragua, junto a su esposa Caridad Nápoles, donde con 77 años a cuestas sabe y es portador de que trabajo honrado y la humildad, dan los mejores frutos en la vida.