En Cuba, cuando se habla de movimientos de lucha contra la opresión, hay que detener la mirada en el sector campesino, no solo en la última gesta liberadora, sino en las guerras independentistas. Muchos de nuestros héroes y mártires procedían de familias campesinas. Así ocurrió con Rogelio Concepción Pérez, que siempre que se habla de él se le recuerda como letrado. Y realmente es así, solo que él proviene de una familia campesina espirituana, y allí desarrollo sus primeras actividades laborales entre el surco y el sembrado.

Por: Daisy Pilar Martín Ciriano.
Alcanzó solo el cuarto grado, pero su interés lo llevó a estudiar y en 1933, se trasladó para la casa de unos parientes en Palma Soriano y se inició en la mecanografía y taquigrafía, para después, en 1941 al graduarse de Bachiller en Ciencias y Letras. Más tarde se interesó por aprender idiomas, inglés y francés. Pero sus estudios más notables los realizó en la Universidad de La Habana donde alcanzó el título de Doctor en Derecho.
No es de extraña que en aquella fecha entre 1946 a 1950 se vinculara a los movimientos revolucionarios junto a sus compañeros, primero militó en el Partido Ortodoxo del Pueblo Cubano y después de creado el Movimiento 26 de Julio, militara en esta organización.
Y aquí desde las filas del Movimiento Revolucionario -26 de julio comenzó su lucha contra los gobernantes de turno, por lo que tuvo que trasladarse de lugar para no ser asesinado.
Al conocer de la presencia del Che y sus hombres en el Escambray, junto a otros compañeros subió el lomerío y designado al campamento de Manaca Ranzola, posteriormente a los entrenamientos y preparación en Gavilanes. Por su conocimiento y responsabilidad el Che lo designó como jefe de su oficina. En ese lugar y como reconocimiento a su labor le otorgaron el grado de Primer Teniente.
Muy difícil resulta resumir la labor de este hombre, que muchos cabaiguanenses lo conocimos como el Historiador Municipal. Pero así, repasando su historial después del triunfo hay que destacar que Rogelio se sentía orgulloso de haber sido subordinado de Ramiro Valdés, Juan García Guerra y Alberto Comas Duarte.
Al triunfo ocupó responsabilidades en el Buró Agrario, Comisionado en Corralillo, pero más notorio y valiente aún, lo fue cumplir con la responsabilidad de Fiscal de Guerra, que sancionaba a los criminales y asesinos de la dictadura.
Su responsabilidad en recuperar y custodiar la documentación histórica relacionada con el territorio, la cumplió a cabalidad, Gracias a su permanente trabajo quedaron hasta nuestros día los tres tomos de Historia Local de Cabaiguán, compilados y tecleados en una Remington.
Hoy, para los historiadores sus escritos y aportes gráficos resultan de un valor incalculable, lo que agradeceremos por siempre.
