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Trabajo a distancia, el aliado del ahorro

La Dirección Provincial de Trabajo se adentra en la implementación de las medidas laborales que favorezcan disminuir el consumo de electricidad

Trabajo
Aunque un día tengamos con holgura electricidad, no hay por qué renunciar al trabajo a distancia. (Ilustración: Osval)

Luego de que el trabajo a distancia demostrara su valía en pleno azote de la covid, era de esperar que las administraciones no se desprenderían de las posibilidades laborales y de ahorro que trae consigo; sin embargo, en Sancti Spíritus no ha sido tan así y resulta que ahora, al calor de la contingencia energética que atraviesa el país, la modalidad se pinta como anillo al dedo para reacomodar los recursos humanos y disminuir el consumo eléctrico.

Precisamente, alrededor de esa alternativa la Dirección Provincial de Trabajo aprecia las mayores reservas del territorio en aras de responder a la implementación de las medidas laborales dictaminas a inicios de agosto por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) para contribuir desde los centros de trabajo al ahorro, sobre la base de que en cada entidad se deben determinar las medidas laborales y salariales que van a aplicar, atendiendo a las características de la actividad, sin perder de vista la protección de los ingresos de los trabajadores.

El órgano rector del trabajo en Cuba, lejos de desentenderse de las opciones, aprobó medidas viables para contribuir a ese objetivo tan urgente de rebajar los consumos de electricidad. Como afirma una voz autorizada de la Dirección Provincial de Trabajo: “Nos dieron el pan y el cuchillo, ahora nos toca implementar, ser creativos y controlar”.

Bajo los azotes del calor de agosto y el apagón, es de pensar que cualquier trabajador agradecería esa ‘estancia en la villa’ —casa—, como se dice en turismo; claro, siempre sonando la contadora, porque huelga hablar de la necesidad del dinero.

Escambray intercambió con la subdirección de Empleo en la Dirección Provincial de Trabajo y se reconoce que en el territorio a las administraciones les falta mucho por hacer en materia de trabajo a distancia, pues son ellas las facultadas y encargadas de llevar a vías de hecho una disposición laboral del país, instituida en Resolución del organismo.

Muchos no acaban de entender que va más allá de responder a determinado contexto y, aunque un día tengamos con holgura electricidad, no hay por qué renunciar a una modalidad de empleo tan flexible como provechosa. ¿Será que hay administraciones que no se han enterado del dilema que vive un trabajador para transportarse diariamente? ¿Por qué seguir arrastrando esa moda burocrática de tener oficinas y locales repletos de personas para desempeñar labores que bien pueden asumirse desde los hogares?

El paquete de medidas del MTSS es tan flexible como abarcadoras las opciones para adaptarlas a disímiles categorías de empleo. Trabajo a distancia y teletrabajo, trabajo en el terreno, vacaciones, ajuste en el horario, reubicación laboral e interrupción laboral. Valga subrayar la acotación que hace el Ministerio: la interrupción debe aplicarse como última opción, cuando no puedan aplicarse ninguna de las alternativas anteriores.

Resulta que las medidas están acompañadas de tal urgencia, que sería un pecado contra el ahorro perder días o semanas para aterrizar indicaciones que son para hoy, no para septiembre ni octubre. Allá el administrativo que vea el asunto y la situación de Cuba con luz corta, porque sobran evidencias de la complejidad electroenergética nacional. La creatividad y el control que se pide no son unos imposibles si se asume dicha implementación con prisma de país.

Trabajo y la Central de Trabajadores de Cuba han identificado de conjunto en la provincia unos 600 tipos de labor que son factibles para la aplicación del empleo a distancia en sus diferentes variantes. Tamaña reserva si extrapolamos esa diversidad de cargos al entramado laboral de toda la provincia. Escambray no dice que esté en desuso la alternativa, pero sí alerta sobre la indudable posibilidad que tiene el territorio para aplicar la medida, reducir consumos eléctricos y crear iniciativas laborales mediante el llamado trabajo de terreno.

¿Se imaginan un municipio tan extenso y de tantas comunidades como Yaguajay queriendo trabajar como en tiempos normales? Por suerte, Trabajo lo identifica entre los territorios de la provincia que más recurre al teletrabajo. ¿Por qué los propios organismos involucrados en la reanimación de los barrios no apelan a mover muchos de sus recursos humanos hacia labores factibles para diferentes personas? ¿Acaso no sería buen momento para emprender estudios, encuestas u otro tipo de labor de terreno que tal vez hasta estén aplazadas, y permitan ahora mantener la ocupación y el salario? ¿Será que el bloqueo también actúa sobre los medios básicos e impide —siempre que se justifique— mover hacia las casas equipos informáticos que favorezcan el teletrabajo?

Escambray le da la razón a la Dirección Provincial de Trabajo cuando suscribe: “Nos falta atrevernos a tomar las decisiones siendo creativos y controlar el trabajo a distancia, que es la mayor debilidad que ha tenido esta modalidad de empleo en la provincia”.

(Fuente/Escambray)

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