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Un hogar para dar amparo, amor y orientación para la vida (+Fotos)

En este hogar de niños, niñas, adolescentes y jóvenes sin cuidado parental de Cabaiguán residen siete menores (un varón y seis hembras), en edades comprendidas desde 5 hasta 15 años

El Hogar de niños, niñas, adolescentes y jóvenes sin cuidado parental de Cabaiguán mantiene un trabajo lleno de amor y cariño para estos muchachos.

Por: Hugo Crespo Crespo

Para cualquier transeúnte, quizás signifique una casa de alguna familia cabaiguanense, situada en la avenida Camilo Cienfuegos; no obstante están cerca de este concepto, aunque con sus características especiales y reglamentos.

Este es el hogar de niños, niñas, adolescentes y jóvenes sin cuidado parental donde residen siete menores (un varón y seis hembras), en edades comprendidas desde 5 hasta 15 años; y junto a ellos un colectivo quien funge como familia sustituta.

El referido personal, compuesto por varios cargos y empleos, ofrece el cuidado y atención a cada uno de los infantes a través de la metodología que se requiere para este tipo de institución.

Según Líen Sosa Morell, subdirectora docente del centro, cada uno de los menores están incorporados a diferentes niveles educativos en centros del territorio, uno en un círculo infantil, tres en una escuela primaria, una en el nivel secundario, otra cursando la especialidad de enfermería y una en la Escuela de Formación Integral en Ciego de Ávila, a quien también se le brinda el apoyo de este colectivo.

La directiva añadió que el hogar de niños, niñas, adolescentes y jóvenes del municipio, tiene el apoyo de varias empresas, actores económicos no estatales, bases productivas, campesinos individuales y familias solidarias; y está supeditada a la Dirección Municipal de Educación.

Entre ellos se destacan la refinería Sergio Soto, la Heladería Triple K, la mipyme Sabor mágico, la OBE provincial, etc.

Por otra parte enfatizó, que en el centro se rige todo por un reglamento y actividades diurnas y nocturnas, así como los fines de semana. Alega que es como una casa con sus horarios de aseo, desayuno, almuerzo, comida e incluye meriendas, donde todos se unen a la mesa como una familia.

Además disfrutan del tiempo libre, juegos, paseos, visitas a sitios históricos y culturales, a la feria dominical, al parque infantil, se celebran cumpleaños y quinces y se realizan viajes de estancia en el campamento de pioneros Ismaelillo.

Según la fuente, además del proceso de estudio en cada institución docente donde se encuentran; en el horario de la tarde se revisa la base material de estudio, se hacen las tareas, se refuerzan los conocimientos, además de realizar labores que los preparan para la vida como se hace cada sábado con  actividades en dependencia de los grupos edades  y  sexo, donde las niñas aprenden a coser, lavar, limpiar, cocinar, a fregar, y otras tareas socialmente útiles,  tiempo en el cual se refuerzan varios valores.

El varón por su parte se vincula a la finca de un productor que actúa como familia solidaria, quien le aporta valiosos conocimientos acerca de las tareas agrícolas y aprenden aspectos relacionados con la naturaleza. 

Sosa Morell explicó la importancia del intercambio con las familias solidarias, quienes pueden recibir en sus moradas a los niños o visitar el centro y aclaró que el hogar es una institución de tránsito donde se quiere que los infantes estén el menor tiempo posible, porque el interés mayor es que los niños vivan con su familia nuclear, que la disfruten, pero con todo el amor, el cariño, entrega, y empatía que caracteriza a este colectivo,  quien desea para los que aquí conviven,  que se formen como hombres y mujeres de bien en la sociedad.

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