El primer vuelo demostró por primera vez la posibilidad de observar una máquina más pesada que el aire que despegaba del suelo y se mantenía en vuelo controlado por un ser humano

Por: Redacción Digital
Durante siglos, el ser humano miró al cielo convencido de que volar era solo un sueño. Muchos lo intentaron y todos fallaron. Hasta que, en 1903, ese límite se rompió.En una playa ventosa y aislada de Kitty Hawk, dos hermanos mecánicos, Wilbur y Orville Wright, estaban a punto de hacer historia. No eran científicos famosos ni contaban con grandes recursos. Tenían curiosidad, paciencia y una idea clara: dominar el aire. Frente a ellos, una máquina frágil de madera y tela, más parecida a un experimento que a un vehículo.
El vuelo duró apenas 12 segundos y recorrió solo 36 metros. Para los estándares actuales parece insignificante. En ese momento fue una revolución. Por primera vez, una máquina más pesada que el aire despegaba del suelo y se mantenía en vuelo controlado por un ser humano.No hubo multitudes ni cámaras. Solo unos pocos testigos, el ruido del viento y la sensación de estar presenciando algo completamente nuevo. Nadie imaginaba aeropuertos, viajes intercontinentales ni cielos llenos de aviones.
Pero todo empezó ahí. Ese breve despegue cambió la forma en que el mundo se movería para siempre. Demostró que los límites no estaban en la tecnología, sino en lo que el ser humano se atreve a intentar.
