A 123 años del natalicio de Julio Antonio Mella, su legado se mantiene vivo en el corazón de los cubanos y cubanas dignos de su pueblo

Por: Redacción Digital
Julio Antonio Mella era natural de La Habana donde nació el 25 de marzo de 1903, y era hijo ilegítimo del sastre dominicano Nicanor Mella y la irlandesa Cecilia McPartland y Diez, aseguran.
Matriculó Derecho en la Universidad, así como Filosofía y Letras. En 1921 creó la revista Alma Mater, de la cual fue su administrador y uno de sus principales redactores. También encontraba tiempo para la práctica asidua y entusiasta de deportes, lo que acentuaba su figura atlética y hermoso porte.
Partes ineludibles de su incansable obrar político fueron la fundación en 1922 de la Federación Estudiantil Universitaria, la emblemática FEU, convertida enseguida en baluarte de la lucha contra la corrupción en los claustros, por la reforma en esa enseñanza y la expansión de los vínculos de la institución con la sociedad y otras organizaciones en auge.
También en 1923 auspició el primer Congreso Nacional de Estudiantes, y fue uno de los principales autores de sus bases mediante un manifiesto que proclamaba la creación de la Universidad Popular José Martí, que abrió las aulas de la educación superior de manera gratuita a los sectores más desprotegidos de la sociedad: trabajadores y personas muy humildes. Los maestros eran estudiantes de la propia institución.
Fundó asimismo en 1925—junto al luchador independentista Carlos Baliño— el primer Partido Comunista de Cuba. Además de marxista convencido era antimperialista, pues concebía que la soberanía y la emancipación nacional solo se alcanzarían eliminando los lazos de dependencia a la potencia extranjera que dictaba desde 1898 el destino del país.
Este joven convencido y revolucionario cabal vivió siempre acompañado de las ideas de liberación nacional para ver a su pueblo libre de la dominación neocolonial. Su ejemplo se mantiene vigente en las presentes generaciones de cubanos y cubanas.
