La pedagoga cabaiguanense Ana Alicia Prieto Pérez, decidió no reincorporarse al sector educacional, pero su obra de instruir y educar, continuará latente

Por Hugo Crespo Crespo
Con la herencia canaria y cubana en su sangre, Ana Alicia Prieto Pérez, se ató a su tierra como mismo lo hizo al cordón umbilical en el vientre de su madre.
Esta fémina cabaiguanense desde el querido sitio de Pozas en el consejo popular de Santa Lucía tejió las andanzas de su vida, la creación de una familia y su trayectoria en el ámbito de la pedagogía.
Ya ahora le llega la jubilación después de un fecundo y extenso período en su crecimiento personal y apoyo a la sociedad, pero con lágrimas en los ojos y palabras entrecortadas expresa sus recuerdos y gratitud a quienes la acompañaron, sobre todo en su añorada escuela 26 de Julio de Santa Lucía, donde fungió como directora.
Ana Alicia decidió no reincorporarse al sector educacional, pero su obra de instruir y educar, continuará latente hasta que por su cuerpo emane el oxígeno que da vida a su existencia.
Junto a una familia donde crecen los nuevos relevos de la pedagogía, el arte y la música de nuestros campos, estará ella, como guía perenne, irradiando luz, saberes y amor como el mejor de los evangelios vivos.