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Covid-19 en el entorno de Trump, nadie está a salvo

Trump, presidente de Estados Unidos de América

Washington, 9 may (Prensa Latina) En una racha de muertes hasta ahora sin límites, Estados Unidos registra hoy 78 mil 622 fallecidos por la Covid-19, mientras la irrupción de la pandemia en el entorno del presidente Donald Trump evidencia que nadie escapa al flagelo.

La actualización diaria del sitio digital Worldometers refleja que ya el mundo reporta cuatro millones 38 mil 672 contagiados por el coronavirus SARS-Cov-2, de los cuales solo en Estados Unidos hay un millón 322 mil 223 casos. El total de decesos a nivel global ronda los 277 mil.

Un escenario todavía peligroso que parece querer saltarse Trump en su afán por reabrir el país, advierten diversas fuentes.

Sin embargo, en este reto que enfrenta el mandatario al tratar de convencer a los estadounidenses de que sería seguro volver al lugar de trabajo con la pandemia andando, chocó con otro problema, pues los últimos días evidencian que su propio puesto laboral es vulnerable.

Katie Miller, secretaria de prensa del vicepresidente, Mike Pence, dio positivo al virus la víspera, forzando un retraso en la salida del Air Force Two (avión del vicemandatario), mientras que media docena de otros miembros de su personal fueron sometidos a pruebas.

Eso ocurrió sólo un día después de que se supiera que uno de los valets militares del presidente fue infectado, lo cual planteó una pregunta obvia: si es tan difícil mantener un ambiente saludable en el 1600 de la Avenida Pennsylvania, ¿cómo pueden las empresas de todo el país establecer un espacio seguro para sus trabajadores?

‘El virus está en la Casa Blanca, se mire como se mire’, dijo Juliette Kayyem, exsecretaria adjunta de Seguridad Nacional durante el mandato de Barack Obama (2009-2017).

Citada por The New York Times, la exfuncionaria advirtió que el hecho de que un lugar como ese, ‘con acceso a los mejores medios para mitigar el daño, no sea capaz de detener el virus, tiene el potencial de socavar la confianza sobre cualquier capacidad para derrotarlo’.

La presencia del coronavirus SARS-Cov-2 tanto en el Ala Oeste como en los pisos residenciales de la mansión ejecutiva trae al mismo centro del poder el dilema que enfrenta la nación en un momento crucial de la pandemia, opinan analistas.

Entretanto, el gobierno federal no ha detallado la mejor manera de minimizar el riesgo, y mucho menos de evitar más muertes.

Ahora Trump y Pence son examinados diariamente. Ambos dieron negativo después de que se descubrieran las últimas infecciones. También los miembros del personal próximo a ellos son testeados a diario, así como los visitantes.

Mark Meadows, jefe de gabinete de la Casa Blanca, dijo a los reporteros que ‘hemos puesto algunos protocolos adicionales en las últimas 48 horas’ para reducir el riesgo. ‘Este es probablemente el lugar más seguro al que puedes venir’, afirmó.

Pero ni los dos más altos cargos del país, ni la mayoría de sus ayudantes usa regularmente máscaras de protección en ese entorno y hay deslices que la prensa nota.

Por ejemplo, Trump organizó una ceremonia de ofrenda floral en el Monumento a la Segunda Guerra Mundial en Washington a la que invitó a varios veteranos, algunos con 95 años o más, aunque pertenecían al grupo de edad más vulnerable, reseñó el rotativo neoyorquino.

El Instituto de Salud Global de Harvard estimó que Estados Unidos necesita hacer unas 900 mil pruebas al día para el 15 de mayo y está realizando 250 mil.

Un mayor acceso a las pruebas de la Covid-19 ayudará a aplanar la curva y garantizará más seguridad y mejor salud de los trabajadores, señalaron los expertos.

La víspera Trump puso en duda la prueba como panacea, cuando consideró que el caso de Miller en la Casa Blanca demostró los límites de su utilidad.

Al propio tiempo, al gobernante le reprochan el no usar máscaras cuando debe dar el ejemplo al resto del país. ‘Necesitas modelar el comportamiento que quieres que otros exhiban porque eres un ejemplo muy poderoso’, comentó Nellie Brown, directora de programas de salud y seguridad del Instituto del Trabajador de la Universidad de Cornell.

Es muy importante ?subrayó- que los demás vean que estamos todos juntos en el mismo propósito.

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