sábado, junio 19El Sonido de la Comunidad
Shadow

De un Primero de Mayo, una bandera, un concepto y su gente

1 foto trabajo Lillipsy

Por Lillipsy Bello Cancio

Y dicen que no hubo fiesta; rumoran que las calles, desiertas, aplaudían a la gente que desafiaba el peligro desde hacía casi dos meses; cuentan los que han tenido la oportunidad de verlo, que los cabaiguanenses dibujaron la esperanza desde los balcones, portales, detrás de una ventana y hasta en las azoteas a las que le nacieron banderas, la más linda del mundo: ¡la cubana!                                                                 

Y es que este ha sido un Primero de Mayo, peculiar, de esos que no se olvidarán nunca, porque así como estamos acostumbrados los cubanos a convertir los reveses en victorias, la de este 2020 será recordada como la celebración más grande, la más multitudinaria, en la que todos, unidos más que nunca, convertimos cada casa en nuestra Plaza.                                                                                    

¿Se imagina usted lo que significa que a una pequeña isla del Caribe le broten más de cuatro millones de plazas? ¿tiene idea de lo que sucedió cuando a las ocho de la mañana millones de gargantas entonaron las notas de nuestro Himno, rebelde, alentador, irredento?

¿Puede alguien que no haya nacido aquí imaginar la gloria de un amanecer en el que, sin olvidar a nuestros enfermos, dolientes y sus familiares, celebramos la unidad que nos ha guiado por más sesenta años?

¡No! Disculpe mi atrevimiento, pero si no nació en Cuba, si no ha vivido en Cuba, no puede, tan siquiera, imaginarlo… como tampoco será posible que comprenda las razones por las que todo un pueblo convirtió un concepto en guía y principio a materializar, en un mundo de agresiones, guerras, epidemias y luchas de poderes donde lo menos importante es el hombre.                                               

Quienes no conocen a Cuba se pierden la oportunidad de comprender lo que Fidel concretó en admirable prosa, a partir de su experiencia como protagonista de un proceso de transformaciones esenciales, que lo elevó a lo más alto de una vanguardia política, necesaria para derrocar a la dictadura, con ayuda de un ejército y un movimiento popular, capaces de encauzar los cambios económicos, sociales, políticos y culturales en la Cuba nueva, para el beneficio de los trabajadores y los campesinos.

Ha sido desde al año 2000, el concepto de Revolución, principio y alerta, convocatoria al redimensionamiento de nuestras disquisiciones (sin trastocar esencias, por supuesto) y un llamado a confirmarnos que ya no es posible definir a la Revolución cubana como lo aprendimos en sus orígenes, pues hoy el axioma es mucho más complejo, y aunque contiene, sigue conservando, cientos de años de lucha y experiencia, y donde cada etapa tuvo sus objetivos, hasta que la Revolución triunfante el 1ro de enero de 1959, acabó con el hambre, la miseria, el analfabetismo, la incultura, y la prostitución, hoy transita y materializa sus propósitos en medio de un escenario mucho más complejo, mordaz y competitivo.                                                      

Este Primero de Mayo no hubo multitudes, pero sí millones de plazas; los carteles no salieron a pasear pero tuvieron su espacio… las banderas ondearon más allá de los mástiles y ¿la gente? La gente confirmó también que desde casa se hace Revolución, que el Himno tiene la misma fuerza en un portal que en una plaza y que unos aplausos, pueden hacer la diferencia.

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