El uso del caballo en los campos cabaiguanenses, sigue siendo útil como medio de transporte, carga o de tiro

Por: Daisy Pilar Martín Ciriano.
A pesar del tiempo transcurrido y las nuevas modalidades que ha impuesto la sociedad, aún perduran viejas costumbres entre la población, y sobre todo, en el campo.
Muy común era ver en cualquier potrerito de un campesino, además de las reses, al menos uno o dos caballos, y si eran hembras mejor. Para el traslado dentro de la sitiería o para realizar algún viaje, ya fuera cercano o lejos, se iba a lomo de caballo.
Montar una bestia con montura, basto o simplemente al pelo, era una habilidad que tenían los campesinos, inclusive los niños.
Esta costumbre del uso del caballo como medio de traslado hacia diferentes distancias viene desde tiempos remotos. Nada más hay que recordar que en tiempos de la colonia en Cuba, existía el correo de posta y simplemente era realizado de un extremo a otro de la Isla a caballo, haciendo escalas en determinados puntos y cambiando de animal. Y solo recordar los monteros de las vaquerías que trasladaban grandes manadas de reses auxiliados por el diestro animal.
Y acercándonos a los tiempos más cercanos, es justo decir que a lomo de caballo se iba a las ciudades, a una visita por lejos que fuera, o simplemente se realizaban las labores de organización de los rebaños en los potreros.
¡Todos los campesinos deseaban tener una buena bestia en su potrero! No solo para realizar las visitas, viajes a casa de vecinos, llevar los niños al colegio, o simplemente salir de paseo, sino también el caballo se usaba hasta para pasar araña a la tierra o tirar de un carretón.
Pero los domingos generalmente el campesinos salía de paseo y engalanaba al animal con lo mejor que tenía. Una buena montura pelicana, bridas de cuero y siempre buscando un buen paso al caminar.
Muchas veces, los domingos, se ofrecían rodeos en los alrededores y hasta ahí, los campesinos podían demostrar la destreza de sus equinos en la carrera entre barriles y la persecución y enlace de terneros.
Como resumen se puede afirmar que el caballo ha sido y es, un animal muy útil para el campesino y aunque hoy los equipos modernos de transporte han inundado también las sitierías, los hombres del campo no se deshacen de su mejor y más antiguo, medio de traslación.
