En EE.UU. la izquierda está viviendo uno de sus momentos más importantes, con miras a la elección presidencial de 2028

Después de un esfuerzo sostenido por varios años, la izquierda en Estados Unidos, integrada por una amplia coalición de fuerzas que van de los socialistas democráticos hasta los demócratas progresistas, está logrando más cargos de representación popular en el Congreso, más candidaturas locales para alcaldes y ha incrementado su peso en la definición de la agenda del Partido Demócrata.
Actualmente, la izquierda está viviendo uno de sus momentos más importantes y despliega una estrategia en tres niveles: lograr victorias locales para candidatos provenientes del socialismo democrático, ampliar la influencia progresista en el Congreso; y construir una figura nacional capaz de disputar la dirección del Partido Demócrata.
Una de las señales del crecimiento y mayor influencia de esta variedad de corrientes ubicadas a la izquierda del espectro político estadounidense, dominado por políticos conservadores y antiguos de uno y otro partido, está arrojando indicios de que algunos de sus integrantes aspiran a la candidatura presidencial.
Ese es el caso de Alexandria Ocasio-Cortez, representante por el distrito 14 de Nueva York ante el Congreso de Estados Unidos, cuyo equipo de asesores no descarta la posibilidad de que ella se postule como precandidata o compañera de fórmula para la nominación demócrata en la elección presidencial de 2028.
Una opositora implacable de Donald Trump y crítica abierta de la lejanía de su partido con la clase trabajadora y de la sumisión ante los grandes intereses corporativos, Ocasio-Cortez ha avanzado del octavo al cuarto lugar nacional en la lista de nominaciones potenciales, según las preferencias de los electores afiliados al Partido Demócrata, sólo por debajo de la ex candidata presidencial Kamala Harris, quien encabeza la lista, Gavin Newsom, gobernador de California, y Pete Buttigieg, ex candidato presidencial y ex secretario del transporte en el gobierno de Joe Biden.
Aunque su posición en la lista varía según la naturaleza local o nacional de las encuestas, la representante de origen puertorriqueño es una de las líderes más visibles de este movimiento. Ocasio-Cortez, quien también ha exigido una renovación en la dirigencia de su partido, se comunica con mucha fluidez y agilidad en las plataformas digitales y su cuenta de Instagram tiene casi 10 millones de seguidores, a pesar de que no ha tenido la misma exposición pública que Harris, cuya cuenta tiene 20 millones.
Ocasio-Cortez no es la única integrante de esa corriente que está emergiendo de forma acelerada. Otro integrante notable de esa nueva ola renovadora de la política estadounidense es el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, convertido en un referente de la izquierda y del socialismo democrático. Su puesto de representación popular y las acciones del alcalde son significativas porque se trata de un político del socialismo democrático que gobierna una de las ciudades más pobladas e importantes de Estados Unidos.
Ilhan Omar, representante por Minnesota y figura clave del Caucus Progresista del Congreso, también está elevando su perfil y todo parece indicar que volverá a ganar las elecciones de su distrito.
En Texas, un estado aún dominado por el Partido Republicano a nivel estatal, Greg Casar, presidente del caucus progresista y representante del distrito, mantiene una línea firme de defensa de los trabajadores y está presionando para una investigación exhaustiva de los homicidios de inmigrantes cometidos por agentes de ICE.
Estos representantes, junto con las congresistas Pramila Jayapal, de Washington, y Rashida Tlaib, de Michigan, están formando una corriente que mantendrá sus escaños en las elecciones intermedias y puede ser una de las bases firmes para recuperar la mayoría en ambas cámaras del Congreso.
Algunos candidatos de izquierda están retando a demócratas ya establecidos en las elecciones primarias y han tenido éxito en Arizona y Texas. Por esa razón, muchos candidatos demócratas están considerando la posibilidad de moverse a la izquierda y apoyar parte de la plataforma económica de los socialistas democráticos, sobre todo la lucha por la asequibilidad de la vivienda, mejores servicios de salud y disminución del precio de la canasta básica, parte de las principales preocupaciones de los estadounidenses en estos tiempos de guerra.
Algunos de los integrantes de la Alianza de Socialistas Democráticos de Estados Unidos proponen cambios constitucionales para eliminar el Senado, establecer una representación proporcional y reemplazar el sistema bipartidista con una democracia multipartidista. Otros líderes proponen la adopción de una democracia parlamentaria y permitir que los residentes permanentes puedan votar en una elección, pero no todos los integrantes de la coalición aceptan esas ideas.
El éxito de esta corriente a la izquierda del espectro político también está generando gran inquietud entre los candidatos republicanos, que están presenciando cómo el presidente Trump está viviendo una de sus peores crisis de popularidad.
El republicano Mike Johnson, representante del distrito 4 de Luisiana y speaker de la Cámara de Representantes, ha llegado a decir que el comunismo ya no es una amenaza lejana a Estados Unidos, sino que ahora está dentro de sus instituciones.
Para Trump, tal y como lo ha expresado en sus redes sociales, todos los demócratas son comunistas y quieren destruir el modo de vida americano. La reacción republicana revela que el crecimiento de las figuras de la izquierda ya forma parte de su estrategia electoral: presentar al conjunto del Partido Demócrata como rehén de su ala socialista.
Si todos los candidatos de izquierda conservan sus posiciones, es posible que la izquierda se prepare entonces para lograr el máximo de influencia en la estrategia electoral de su partido, con miras a la elección presidencial de 2028.
Mientras, Alexandria Ocasio-Cortez evita confirmar o descartar una candidatura a la presidencia de Estados Unidos. Sin embargo, reportes acumulados por analistas de medios como Axios señalan que el equipo de asesores de la representante de Nueva York no descarta la candidatura presidencial para ella y está considerando la posibilidad de una postulación para el Senado, en contienda con el demócrata Chuck Schumer, senador por Nueva York, quien recientemente fue objeto de críticas por su apoyo a la agenda económica propuesta por la bancada republicana.
Una encuesta reciente de la organización Data for Progress señala que, si las primarias fueran hoy, Ocasio-Cortez le ganaría a Schumer por 19 puntos. Con ella como candidata y posible ganadora, la lucha por recuperar la mayoría en el Senado tendría a una nueva voz, más elocuente y representativa de las nuevas generaciones de votantes demócratas.
Los electores estadounidenses, según los resultados de la encuesta, prefieren candidatos que se opongan más fuerte a Donald Trump y la agenda republicana.
La decisión de Ocasio-Cortez de competir por la presidencia, desafiar a Schumer o permanecer en la Cámara, determinará hasta dónde puede avanzar esta nueva izquierda.
Su principal logro visible, sin embargo, sería el obligar al Partido Demócrata a discutir si enfrentará al trumpismo mediante la restauración del viejo centro político o mediante una agenda económica y social más cercana a las demandas de trabajadores, jóvenes e inquilinos.