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La encarecida ruta del cerdo

Luego de paralizarse la ceba, tocar fondo la producción estatal y contra viento y marea sostener la reproducción del cerdo, Sancti Spíritus ha reactivado los primeros convenios porcinos con alternativas de alimentación nacional para despertar la paulatina recuperación de un renglón que se ha vuelto tan caro consumir como producir

cerdo

Del apelativo de mamífero nacional le queda muy poco, tal vez la nostalgia por el sabor, aunque muchos aseguran que no lo recuerdan. Hace tiempo que en Sancti Spíritus la carne de cerdo desapareció de la comercialización estatal y solo es visible en la tarima particular a precios que semejan la auténtica subasta de quién da más. Una realidad con tintes de añejamiento, en tanto revela que el cerdo ofertado en la red privada tampoco es sinónimo de abundante producción.

Después de paralizarse la ceba en la modalidad principal, detener las entregas al encargo estatal y contra viento y marea sostener la reproducción, el territorio ha reactivado los primeros convenios porcinos con alternativas de alimentación nacional, donde a la hora de surtir la comida predomina el encadenamiento productivo; e inició la paulatina recuperación de un renglón que se ha vuelto tan caro consumir como producir.

La adversa situación económica del país, los obstáculos sumados al comercio exterior desde la llegada de la pandemia, el acoso a que es sometida la isla y la abrupta depresión de los alimentos importados se volvieron una puñalada a la crianza del cerdo, al quedar acorralada la producción.

¿Volverán los espirituanos a comer carne de cerdo a un precio razonable? Más que buscar la respuesta a una pregunta que nadie se somete a responder, Escambray se acerca a la encarecida ruta de la crianza porcina, donde no hay pronóstico ni cabe una pizca de triunfalismo; apenas se abre un portillo para empezar a revivir la producción de un surtido que si no desapareció totalmente del mapa económico de la provincia fue porque la entidad rectora de la actividad no dejó morir la reproducción. Enhorabuena, Sancti Spíritus retomó la ceba de cerdos para el encargo estatal.

DE LA PRECEBA A LA CARNE

El difícil camino para resucitar la ceba porcina tiene en el territorio un punto de apoyo: la provincia que mejor ha logrado mantener la masa básica —hasta septiembre reporta 4 599 reproductoras, la mayor cifra a nivel de país—, de ahí nace la esencia de este esquema para tener carne, señaló Rolando Pérez Sorí, director general de la Empresa Porcina Sancti Spíritus.

“A partir de abril comenzamos a rescatar los convenios con los productores agropecuarios —aportaban más del 90 por ciento de la carne antes de la caída productiva—, sobre la base de la entrada de un nivel de piensos iniciadores importados, que se les vendió en divisa a los productores; después ha sido con las producciones nacionales y un alimento balanceado; la conversión diaria en el animal es menor, el engorde se dilata unos meses más, pero arrancamos a revivir la ceba”, subrayó.

Criar para el encargo estatal no es un negocio de tanta desventaja, aclaró Pérez Sorí. “El primer atractivo del convenio es la venta de la preceba, hoy en el mercado informal apenas existe, cuando sale es a un precio no menor a los 4 000 pesos. La empresa se la vende al productor entre 600 y 800 pesos según el peso del animal.

“Las demás ventajas son que se les está garantizando el pienso iniciador, muy necesario en esa primera etapa de la crianza y la entrega también de un nivel de alimento para la ceba. La venta al productor de piensos iniciadores en divisa la conveniamos con un retorno de esa moneda para que él pueda retroalimentarse y recuperar la inversión”, resaltó.

Basta mirar los mercados estatales y la mesa familiar para acuñar que la producción porcina en Sancti Spíritus está en los momentos más críticos de la historia, tocó fondo y bajó a un nivel incomparable con cualquier otra etapa, acotó Pérez Sorí. “En el 2021 el aporte rondó las 4 000 toneladas de carne, ahora, de enero a septiembre, andamos por unas 600 toneladas producidas y debemos terminar el 2022 con alrededor de 1 500; esa era la producción de un mes en el 2018, cuando el territorio superó las 17 000 toneladas”, señaló.

Aunque bien lejos de la presencia de otros tiempos, el directivo confirmó “la venta de pequeñas cantidades de carne, a 200 pesos la libra, en la Feria de Sancti Spíritus, a partir de la compra del cerdo de traspatio a los productores, no es el traspatio del ciudadano común. “Este año no hay plan con el Comercio y la Gastronomía y el encargo para la Industria cárnica es poco”, dijo.

¿Cuándo podrá verse el impacto de la recuperación productiva que recién comienza?, preguntó Escambray al director de Porcino.

“Será una recuperación lenta, ojala lográramos hacerla con mayor rapidez. Lo principal son los vientres que tenemos, porque no sería lo mismo esperar a disponer de un nivel de alimento para empezar a producir la reproductora, luego la cría e iniciar la ceba; a ya tener la reproductora hecha; dentro de esta situación eso es algo positivo.

“Alcanzar la producción que tuvimos anteriormente llevará años, ¿cuántos?, no se sabe; lo que sí estamos proyectando a partir de ahora un crecimiento en cada período. Primero debemos resolver el problema del alimento, estamos convencidos de que es posible porque hay un nivel de productores motivados con los precios del maíz y la soya para sembrarlos y contratar la entrega a la empresa; por ahí se ve una recuperación, no la que queremos, la que necesita el pueblo, pero ya no estamos en cero”, aseveró.

Si HAY COMIDA, HAY CERDO

El nuevo esquema de crianza busca recuperar la producción a través de los convenios con una matriz de alimentación, donde el productor aporte hasta el 60 por ciento de la comida. En un primer momento se rescataron 33 criadores y en octubre se reportaron las primeras descargas de carne por esta vía.

“Cumpliendo con el encargo estatal, lo inmediato sería mantener ofertas en la Feria dominical y vender para fin de año algún nivel a la población”, declaró Leonardo Hernández Aulé, jefe de producción en la Unidad Empresarial de Base (UEB) Sancti Spíritus, dedicada a la producción en convenio y comercialización de la carne.

Pascual Balmaseda Escobar, integrante de la cooperativa espirituana Manolo Solano, fue de los primeros productores en contratar, hizo un convenio de 100 precebas; después, otro de 200. “Hasta los colmenistas que me enseñaron a criar me dijeron que si yo estaba loco por hacer convenio en estos tiempos. Todavía algunos me siguen diciendo así, pues mire por donde anda la locura: 456 animales con buena salud, convirtiendo bien y las 18 toneladas que debo entregar en diciembre van”, afirmó.

¿Es realista aspirar a producir carne con la alternativa del alimento nacional?, preguntó Escambray al productor.

“Si quieres tener puercos hay que tener tierra y sembrar, la comida que da Porcino no cubre toda la necesidad, en ningún tiempo ha dado; pero es realista que se puede lograr. Ahora, si queremos producir cerdo intensivamente es imprescindible la importación de los piensos iniciadores y de algunos microelementos nutricionales, lo otro ya se produce en Cuba”, refirió Balmaseda Escobar.

Yurisdel Fábrega Jacomino, usufructuario de la cooperativa Heriberto Orellana, fue el primer productor al que apeló la empresa en Sancti Spíritus. “Cuando hay comida hay cerdo, estuvimos un año paralizado sin puerco, ya se ve más el alimento, pero sin la proteína no somos nada, por mucho maíz, aflecho o yuca que le eches, el cerdo necesita ese elemento nutricional”, insistió.

“Inicié en abril con 360 cerdos, luego en junio completé la capacidad de las naves de 600; de aquel primer lote entregué ya los primeros 100 puercos para la industria cárnica. Para sacar adelante la ceba hace falta un botiquín, se me han muerto varios animales”, expuso.

EL COSTO, LOMA ARRIBA

Las billeteras pasan pena ante el precio del cerdo en banda, ni qué decir frente a los ahumados. Si esas tarifas acuchillan el corazón del consumidor, los gastos que rodean la ceba porcina vuelven hipertenso al más sano de los criadores.

Desde las cuentas al pie de los corrales sale a relucir que el costo de una tonelada de cerdo puede superar los 120 000 pesos, cuatro años atrás no llegaba a los 20 000; pero cuando se incluyen todas las entregas de comida suministradas a través del convenio el gasto sobrepasa los 200 000 pesos. No en balde muchos tildan de locos a esos criadores que arriesgaron su reputación y finanzas para meterse de nuevo en la ceba porcina.

“No se incorporan más productores de pronto porque esto es duro, no es como antes, lleva mucho dinero, diariamente gasto en comida unos 95 000 pesos. Hoy si no acudes al crédito del Banco no puedes, porque a pecho no hay quién críe puercos. Aquí tengo 6 millones de pesos invertidos para cebar los 600 cerdos; anteriormente, con un crédito de medio millón de pesos llenaba la cochiquera”, manifestó Yurisdel Fábrega Jacomino.

“Comprando a 3 000 pesos el quintal de soya, a 2 500 el de maíz, pagando al productor la tonelada de carne a 220 000 pesos, que sale a unos 100 pesos la libra en pie, mientras el particular paga ese cerdo a más de 200 pesos, es muy difícil poner el precio de venta estatal por debajo de 200 pesos la libra. Una competencia real y un obstáculo para desarrollar la producción estatal en medio de un escenario adverso”, detalló Rolando Pérez Sorí.

¿Acaso es una ilusión pretender recuperar la producción porcina descansando más en la alimentación nacional?

“Si logramos producir el maíz y la soya no es una ilusión, pero siempre habría que importar algo, porque los microelementos que necesita el pienso no los producimos. Tampoco nos queda otra que buscar nuestros alimentos, por eso trabajamos con dos alternativas: comprar comida a los productores agrícolas y producirla por la empresa, en eso caminamos, tenemos unas 1 300 hectáreas en función de ese objetivo”, indicó.

“El productor teniendo garantía de la proteína produce carne, en Sancti Spíritus se ha demostrado; pero, si grande es el reto de recuperar la producción, gigante es también el desafió de producir el alimento animal; hoy, para las cabezas que tenemos en ceba, estamos a la mitad en ese propósito”, acotó Luis Dorta Albízar, director de la UEB Porcina Sancti Spíritus.

Más que soñar la carne sobre la mesa, asoman bastones donde se afinca la recuperación: disponer de la base reproductora, animales para cebar, la conservación por parte de los criadores de la infraestructura e iniciar la producción de comida con este destino.

Para responder a la proyección de que la Empresa Porcina tenga a futuro más participación en la ceba —indicación dejada por Miguel Díaz-Canel en visita a la provincia—, hay que entrar en un proceso inversionista fuerte, porque no tenemos las instalaciones necesarias para criar todo el animal que producimos, apuntó Pérez Sorí.

Cabe esperar que el resurgir de la ceba en convenio —la modalidad principal que llevó a Sancti Spíritus a producir cuatro años atrás más de 17 000 toneladas de carne— se traduzca en una mejor oferta en la red estatal. Mas, parece pura adivinanza predecir que en un futuro cercano bajen el costo de producción y el precio del cerdo. Entonces, el anhelo de volver a comprar carne a un importe asequible será, cuando menos, un antojo en pausa.

Tomado de Escambray

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