martes, junio 18El Sonido de la Comunidad
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Limpieza comunal: una tarea de todos y para todos

Cuestiones objetivas y subjetivas por parte de la Dirección Municipal de Comunales y, por supuesto, indisciplinas e indolencias de no pocos dentro de la población, inciden en esta situación de la limpieza comunal  en Cabaiguán

limpieza comunal
La indolencia, la impunidad y la indisciplina en Cabaiguán, han rebasado todos los límites posibles imaginados y se hace necesario ponerle coto en el menor tiempo posible.

Por: Lillipsy Bello Cancio

De movilización en movilización andan las entidades cabaiguanenses, intentando recoger los desechos sólidos que corren el riesgo de convertirse en patrimonio “material” de este pedazo de Cuba, tarea que, más que coyuntural y de apoyo,  ha devino responsabilidad agregada a quienes en su haber tienen otros deberes que cumplir para con sus clientes y públicos.

¿Razones? Por una parte, las ineficiencias de Comunales sustentadas en argumentos que van desde la lógica escasez de materiales e insumos para ejecutar su tarea y que pudieran resumirse en exiguos salarios, falta de un sistema de estimulación y precariedad de una logística, incapaz de sostener una estrategia que permita mantener la limpieza, hasta el descompletamiento de una plantilla que durante meses permaneció sin su cuadro centro.

Y aquí pudiéramos desarrollar toda una teoría sobre la importancia del papel de un líder en cualquier organización, especialmente si se trata de una inmerecidamente venida a menos y que desempeña un papel, cuya importancia solo somos capaces de valorar en su justa medida cuando las circunstancias nos obligan a asumir las labores de sus miembros, pero baste con señalar la necesidad de organizar y controlar (esta última con letras mayúsculas) un sistema de trabajo coherente y sostenible.

Ya sabemos que la carreta no tiene gomas y que se poncha todos los días y que siempre se priorizan las calles más céntricas, pero, ¿sería muy desatinado un día, al menos uno, voltear la mirada hacia otras esquinas, como la de la escuela primaria Camilo Cienfuegos, por ejemplo que por semanas ha permanecido desbordada de basura entorpeciendo el tránsito de los coches y sometiendo a altísimos riesgos la salud de los niños, maestras y familiares?… a cuestiones como estas es a las que me refiero.

Por otro lado, la indolencia, la impunidad y la indisciplina, en Cabaiguán, han rebasado todos los límites posibles imaginados: y hablo aquí de entidades estatales y no estatales y de personas naturales. Unos y otros irrespetan constantemente el trabajo de un sector al que casi nadie quiere pertenecer, del que todos necesitamos pero por sobre todas las cosas, la gran mayoría, abusamos.

Un sencillo recorrido por algunas de las arterias principales de la cabecera municipal confirman lo anteriormente planteado aquí: ¿ha desandado la calle de la Feria un domingo en la tarde? Ciertamente, se agradecen las ofertas de las micro, pequeñas y medianas empresas y de todos los actores de la economía que asisten allí a ofrecer productos y servicios al pueblo, pero… ¿acaso no se puede incluir una cláusula en el permiso que establezca requisitos para garantizar la limpieza una vez concluida la actividad?… ¡Claro! Para que se cumpla habría también que establecer agentes para el control… ¡y ya conocemos nuestras limitaciones y eternas deudas en este sentido!

Pero lo mismo ha sucedido cuando a la casilla o al mercado le “entra” algún producto que signifique algún desecho, o a la avenida “Sergio Soto” cuando sirve de espacio para la tan necesaria recreación de nuestros jóvenes (y los no tanto), o cualquiera de nuestros cursos superficiales cuando de botar basura se trata.

Sería muy arrogante de nuestra parte ofrecer recetas “mágicas” como si los encargados de garantizar la limpieza de esta ciudad estuvieran de brazos cruzados, pero sí me atrevo a afirmar que no serán las movilizaciones las que nos resolverán el problema, porque la gente puede apoyar una, dos, infinitas veces, pero sostener la higiene comunal precisa recursos humanos, materiales y financieros y un líder comprometido con la tarea… ¡y mecanismos de control! Pensemos que somos más, muchos más los que ensuciamos que los encargados de limpiar ¿Entonces… quiénes son los “hombres de la basura”? Saque usted sus propias conclusiones…    

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