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Postales por el día de las madres

El regalo de postales a nuestras madres, es una de las tradiciones más arraigadas entre los cabaiguanenses

Hoy la costumbre de enviar postales de salutación a personas queridas se hace mediante los celulares.

Por: Daisy Pilar Martín Ciriano.

Mucho se ha mantenido en Cuba y en Cabaiguán, el uso de las postales para felicitar a las Madres en su día, pero esta vieja costumbre se ha heredado de sus ancestros y aún pervive en las nuevas generaciones. Si bien, hay que decir que hoy las postalitas se envían por los celulares, y que el correo no interviene en ello, debemos recordar cuánta alegría, trabajo y emociones se encerraban en una sola postal al llegar a su destino.

La costumbre de enviar postales de salutación a personas queridas data de los años 20 del siglo pasado. Solo que por aquellos tiempos escogían la figuras femeninas de hermosos perfiles,  como ilustración.

Pero esta costumbre se fue arraigando y su uso no era solo entre la familia por días de Pascuas, Navidades, cumpleaños, Día de las Madres o simplemente de salutación. Muchos de estos envíos, en su mayoría, eran por trasmanos y solo algunas por vía correos. En Cabaiguán, esta vía se usaba mucho por los canarios.

Pero al detenerse en el uso de las postales por el Día de las Madres, siempre se felicitaba o se recordaba a la persona querida con un telegrama o con una postal. La etapa de los años 70 fue pródiga en la impresión y distribución de postales, donde predominaban distintas flores y ramilletes. Eran impresas bajo la línea «Entrega Especial por el Día de las Madres». Lo hermoso de esta distribución eran los preparativos para el envío. Desde que Correos de Cuba situaba las ofertas, la población iba a seleccionar los diferentes  tarjetas, previo a la determinación de a cuantas madres y amigas enviarían su felicitación.

Y después venía los textos y versos escritos por detrás y todo de prisa para poder colocar en tiempo, y en el buzón correspondiente los paquetes de postales.

Pero esas emociones se acrecentaban el día en que el ágil cartero se deshacía en entregar a cada madre su postal, incluso hasta en horas de la nombre del domingo. Cada mujer esperaba con impaciencia el pitazo y entonces a recoger y leer los versos o saludos, a veces hasta de quienes estaban distantes y se creían olvidadas. 

Hoy la costumbre de enviar postales de salutación a personas queridas se hace mediante los celulares.

Esta costumbre perduró por muchos años y la muestra es que en cualquier escaparate o cartera vieja encontramos paquetes de postales que nuestras madres y abuelas han guardado como reliquia de un lindísimo tiempo.

Hoy, el mundo digitalizado se lleva estos momentos y las salutaciones desaparecen en días aunque llega con inmediatez el mismo día hasta donde se recuerde que está una madre amiga, o la nuestra misma. Lo importante es que no falte un «Felicidades mamá»   

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