La investigación, Premio Provincial Anual de Salud 2026, es realizada de conjunto con una universidad brasileña y apuesta por el empleo de técnicas que van más allá del diagnóstico clínico

En alianza con la Universidad Federal Río Grande del Sur, de Brasil, un equipo multidisciplinario de Sancti Spíritus realiza un estudio dirigido a la detección de los trastornos del espectro autista (TEA) en niños con síntomas de alarma, a través de marcadores neurobiológicos predictores de esta enfermedad; investigación sin precedentes en Cuba, galardonada con uno de los premios anuales de la Salud 2026 en la provincia.
De acuerdo con la doctora Iris Dany Carmenate Rodríguez, especialista de segundo grado en Psiquiatría Infantil e investigadora principal de dicho estudio, el objetivo es la obtención de marcadores neurobiológicos cuantificables que, unido las manifestaciones clínicas observables y a las pautas diagnósticas establecidas en los clasificadores vigentes, puedan facilitar el diagnóstico oportuno en los niños con TEA.
El examen se ejecuta a través de un conteo de células sanguíneas: realización de un leucograma completo y un conteo de plaquetas donde se calculan los índices de inflamación para dar salida a los objetivos del estudio, acotó la especialista.
Los perfiles inflamatorios —agregó— son muy tomados en cuenta actualmente por la comunidad científica internacional pues se habla no solo de factores biológicos, genéticos, ambientales, estructurales y funcionales; sino, también, de sistema inmune y de neuroinflamación.
La investigación, que forma parte de la tesis doctoral “Marcadores neurobiológicos predictores de trastornos del espectro autista en niños con signos de alarma”, cuenta con el apoyo de la mencionada casa de altos estudios brasileña; que en cumplimiento de los acuerdos de colaboración entre Cuba y esa nación, facilitan la realización de otros marcadores como las citocinas inflamatorias, que son más específicos.
El estudio, iniciado hace cuatro años y en desarrollo, incluye 50 niños que padecen TEA y 29 casos controles; todos de la provincia espirituana, y en su gran mayoría diagnosticados de forma tardía, añadió Carmenate Rodríguez.
Está demostrado que, a pesar de conocerse tempranamente la manifestación de señales indicativas de que el paciente posee algún trastorno de este tipo, el diagnóstico del TEA suele realizarse, como tendencia, a los cuatro o cinco años, consideró la especialista.
