jueves, abril 30El Sonido de la Comunidad
Sombra

Anuncian un verano lluvioso y cálido en Cuba para este 2026

Se prevé que las precipitaciones tengan un comportamiento muy cercano a la norma o media histórica, que podemos traducirlo como un verano lluvioso como es habitual

Vamos con esta entrega cerrando el “mes de las flores” y lo más importante, no solo a punto de comenzar el mes siguiente sino el inicio del periodo lluvioso en Cuba. Aunque ya hemos tenido pequeñas “adelantos” del tiempo veraniego de tormentas en la tarde durante los últimos días, en los que no han faltado tormentas locales severas todavía vamos en transición de primavera.

Con mayo no solo comienza el mes de las lluvias milagrosas, sino que abre el periodo en el cual se reportan casi las tres cuartas partes de la lluvia total en el año: los seis meses comprendidos de mayo a octubre. Dentro de ese semestre los meses que más aportan son los dos primeros y los dos últimos.

Es el momento del año que los sistemas propios de la zona tropical tienen un mayor protagonismo y no hablamos solamente de los ciclones tropicales, que como ya vimos también dentro de “su temporada” tampoco se comportan uniformemente.

También conviven las ondas tropicales, que en ocasiones interactúan con otros sistemas que provienen de latitudes medias, y que aunque no incrementan de forma directa las lluvias, proveen condiciones más favorables para que el calentamiento del día “haga su trabajo” en las tardes de verano.

El Centro del Clima del Instituto de Meteorología analiza en sus perspectivas para el periodo lluvioso de este 2026 el comportamiento de los distintos patrones a gran escala y factores que regulan las variaciones del clima, para los dos trimestres: mayo-junio-julio y agosto-septiembre-octubre. Como se trata de perspectivas climáticas buscan describir las características de cada trimestre, lo que no implica que cada uno de los meses que lo conforma se comporte exactamente como el conjunto de los tres.

Uno de estos elementos es la fase actual y prevista del Evento ENOS, más conocido como El Niño. La fase pronosticada del mismo: cálida o “El Niño”, sobre todo a partir del mes de julio, se presenta como un factor limitante de la formación ciclónica. Otros como la alta temperatura del mar mantienen un “equilibrio”, que sugiere que la temporada ciclónica tendrá un comportamiento cercano a lo normal, aunque las primeras aproximaciones ya publicadas se inclinan a que será inferior a la media.

Como resultado de este análisis se prevé que las precipitaciones tengan un comportamiento muy cercano a la norma o media histórica, que podemos traducirlo como un verano lluvioso como es habitual. En otras ocasiones hemos explicado que estos pronósticos se basan en esos valores promedio, que no implican que dentro del periodo lluvioso no puedan ocurrir periodos de relativamente menos lluvia o eventos muy lluviosos.

Y bueno, las temperaturas…, como nos “recuerda” este fragmento en dichas perspectivas: “la persistencia de días cálidos, típico de estos meses, solo se interrumpe durante los eventos lluviosos de varios días de duración, fundamentalmente durante los bimestres mayo- junio y septiembre- octubre”.

Por ello el comportamiento de las temperaturas máximas se pronostica por encima de la media histórica, algo que además mantiene la tendencia de los últimos años a nivel global. Por otro lado el comportamiento de los valores mínimos se inclina a que estén dentro del rango medio, pero muy próximas a su límite superior. Como dijimos con la lluvia esto no significa que no puedan predominar valores extremadamente altos en días o periodos específicos o a la inversa, bajo la influencia de días lluviosos que nos den “un receso”.

Aunque se trata de pronósticos climáticos, en los que la confiabilidad de las herramientas de modelación empleadas disminuye para periodos tan largos, ya tiene una idea del verano-otoño por delante.

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