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El central Cabaiguán

A pesar de que la principal industria extistente en Cabaiguán es la tabacalera en 1916 un central azucarero llamado como la ciudad cabecera comenzó a moler caña en lo que en la actualidad es el Club Siboney

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El central Cabaiguán hizo su última zafra entre 1928-1929

Por: Daisy Martín Ciriano

En cuanto a la industria azucarera cabaiguanense del siglo XIX, puede asegurarse que nunca tuvo un desarrollo significativo, pues se componía de pequeños ingenios y trapiches con reducidas dotaciones de negros esclavos, donde se molía caña, con el fin de obtener mieles y aguardiente para el consumo de sus propietarios y de los vecinos de la zona.

Su capacidad fabril era limitada y sólo servía para satisfacer las necesidades propias del lugar, siendo una producción manufacturada, tirada por bueyes y suministradora de alimentos, constituyendo un apéndice de la fuerte economía ganadera. Sin embargo, si se compara con las centurias precedentes, se aprecia un incremento de fábricas a partir del año 1800.

En la segunda mitad del siglo XIX, en Sancti Spíritus existían unos cincuenta ingenios azucareros, operados con esclavos negros, entre ellos el muy antiguo de Santa Lucía.

La mayor cantidad de estos ingenios del siglo XIX, en el territorio del actual municipio, se encontraban al sur del principal poblado, en la zona conocida como Valle de El Guajén, que se extiende de este a oeste, desde el río Tuinucú hasta el lugar conocido como El Quemadito. Puede ejemplificarse allí con El Guajén, propiedad de Carmen Pérez; Las Lajas, de N. Castillo, Las Cejas, de N. Morales y el Santa Rosa de G. Mendiguita; además, otro propiedad de María Mateo Lumpuy y el Cayajaca o San Agustín, de Indalecio Zamora.

Con relación a las tierras que rodean el poblado de Guayos, en estas se encontraban los ingenios La Esperanza, El Ingenito, cuyo dueño era Ignacio Cancio y La Guadalupe, este último un trapiche, que en 1821.

En 1917 existían dos pequeños centrales azucareros: La Vega, en la zona de Guayos -inaugurado el 1º de febrero de 1915, propiedad de la trasnacional norteamericana Trust Company of Cuba, pero registrado formalmente a nombre de José Miguel Gómez y Orestes Ferrara, siendo su producción, ese año, de 101 372 sacos; y el central Cabaiguán, cuyo primer dueño fue César Rodríguez Morini, que lo puso a funcionar en 1916, traspasando su posesión, en 1920, al magnate azucarero Ramiro Tous.

Morini, economista e intelectual cienfueguero, avizoró que se acercaba la época de las vacas gordas, y decidió invertir parte de su fortuna personal. En 1917, la segunda zafra  de dicha industria alcanzó la cifra de 20 450 sacos de azúcar, aunque sin ser suyo todo el territorio además tenía otro central cercano, más preparado técnicamente y con mejores resultados: La Vega.

En 1919  produjo 74 000 sacos de azúcar de 13 arrobas, aunque las lluvias primaverales le detuvieron la producción. En el 1920 aumentó aún más su producción y se preparó para la del año siguiente. Pero, entonces fue que llegó la llamada Moratoria o Época de las Vacas Flacas, cuando la producción remolachera se recuperó después de la Primera Guerra Mundial y el mercado norteamericano estaba saturado de azúcar. 

Este central hizo su última zafra entre 1928-1929. De su historia aún quedan vestigios en el área donde hoy se encuentra el club Siboney. Primero el área de enfriamiento que es hoy la piscina y el cabaret Arimao, inmueble remodelado y adaptado, pero que otrora fue la casa vivienda del connotado director del periódico Mercurio.

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