9 enero, 20209 enero, 2020 Foto: Aramis Fernández Valderas. Es una metáfora, es poesía, es la realidad de cualquier casa del campo de Cabaiguán cuando el campesino termina de almorzar, y mientras el reposa en la cama, su sombrero lo hace en la punta del taburete. Impactos: 9Compartir: Related posts: Más amistad, el pedido de fin de año El colmo a la indolencia ¡Qué clase de agua! Los dos paticos