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La COVID-19 destapó las reservas del campo (+fotos)

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Además de cubrir en abril la distribución interna, Sancti Spíritus aportó a La Habana más de 125 toneladas de productos. (Foto: José Luis Camellón/ Escambray)

Por: Jose Luis Camellón (Tomado de Escambray)

Algunos lo atribuyen al mejor control, otros a que apenas ocurren desvíos y muchos afirman que con el cierre de la feria dominical toda la comida se queda dentro de las fronteras del territorio. Todo es cierto y pueden existir más razones, pero si la respuesta del campo en Sancti Spíritus en el mes de abril supera lo inicialmente previsto obedece, por mucho, a que la COVID-19 destapó las reservas productivas y contagió la sensibilidad de los hombres y mujeres que exponen la espalda al sol.

No es que los renglones agrícolas desborden los mercados y placitas, sino que, pese a transitar por la peor época del año y bajo el látigo de la sequía, el Sistema de la Agricultura ha logrado sostener ofertas para la población, el consumo social y los centros en función de la pandemia.

ADMINISTRAR LA COMIDA

“No se sabía a plenitud la cantidad de comida que la provincia tenía en el campo, porque cuando salíamos a buscar regularmente íbamos a los polos y productores de avanzada que siempre responden a la entrega y tienen la capacidad de cosechar cuando se le hace un pedido por grande que sea”, destacó Clemente Hernández Rojas, director de la Empresa Provincial de Acopio.

“La pandemia sacó a flote mucha comida y ha enseñado muchas cosas —apuntó—, demostró el potencial que tiene la Agricultura y que no se le llegaba al ciento por ciento de los productores; lo otro es que le sacó a la gente la fibra de cubano”.

Si bien los renglones agrícolas que han llegado a los mercados y placitas responden a las estrategias de siembras precedentes, en el contexto del enfrentamiento a la COVID-19 Acopio colegia la comercialización con el Consejo de Defensa Provincial. “No nos estamos proponiendo tener todos los días tres o cuatro viandas en ofertas, sino al menos una porque no sabemos el tiempo que demorará esta situación y hay que administrar la comida, sobre todo la que no es perecedera —yuca, plátano, malanga—; tan real y serio es esto que se indicó conocer con exactitud los inventarios de alimentos que tiene el campo, por eso montamos un cronograma escalonado de cosecha y distribución de productos en los polos productivos; no obstante, cada municipio participa en su reparto”.

Según cálculos preliminares, los niveles acopiados en abril deben rebasar las 4 600 toneladas, cifra que superaría con creces lo inicialmente ratificado para ese mes, también las ventas totales de marzo y resultarían volúmenes de comida inéditos para este período; sin embargo, Clemente Hernández no repara en los números y prefiere plasmar las lecciones que trae consigo la pandemia.

“Esta situación nos ha enseñado a planificar y administrar mejor, nos revela que tenemos que ser más profundos en el ratificado de cada productor; nos da la lección de que, en la Agricultura hay muchas cosas que se pueden hacer mejor de cómo las estábamos realizando, por ejemplo, tener mayor dominio y control de los alimentos que tenemos en el campo y su destino”.

Lo que hay es que tratar —precisó— de que toda la producción, “venga para el sistema acopiador estatal en sus diferentes estructuras y todo se venda a los precios establecidos. Podemos decir que el ratificado de comida para acopiar en mayo está en los mismos niveles de lo distribuido en abril”, subrayó.

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“Mi tarea y mi reto es sembrar cuando se necesite, no cuando llueva, es la única manera de tener comida siempre”, dijo Yoandry. (Foto: José Luis Camellón/ Escambray)

YOANDRY, ¿UN MUNICIPIO?

A pocos asombra ya que Yoandry Rodríguez Porras aparezca siempre en las nóminas distintivas de la Agricultura a nivel de país. Por si fuera poco llevar varios años consecutivos con el aval de mayor veguero de tabaco tapado en Cuba —y este año tiene producción para repetir tal liderazgo—, ahora el que es considerado el campesino más integral de la isla ha desbordado las entregas de alimentos en tal magnitud que sus aportes superan los acopios de municipios como Jatibonico y Fomento, también casi al rango de Taguasco.

Tal aseveración no la ideó Escambray, la suscribe Acopio Provincial, la entidad que en abril ha sacado de esa finca unos        4 500 quintales (más de 200 toneladas) entre plátano vianda, yuca y malanga, “comida fina y de caldero”, enfatizó el productor.

“Lo mío es producir y todo entregarlo al Estado, luego la Agricultura y la dirección de la provincia son los que deciden para dónde van esos productos; estos niveles productivos no los había entregado nunca en un mes, pero no es una casualidad, hay una intencionalidad, una planificación y un apoyo en función de este polo productivo; también tiene mucho que ver con las variedades de semilla y el hecho de que esta batalla de la pandemia tenemos que ganarla entre todos”, explicó el usufructuario.

“Voy a seguir incrementando la siembra de mis tres viandas favoritas: plátano, yuca y malanga, ahí descansan los planes de entrega; te puedo adelantar que para el año que viene mi compromiso es aportar entre esos tres renglones 20 000 quintales, es un número que ni yo mismo lo creyera, pero eso tiene seguridad”, afirmó.

Más que detenerse en el trabajo que hay detrás de los altos niveles productivos, el campesino, de 36 años, prefiere enfatizar en las nuevas variedades de semilla. “Tenemos una nueva variedad de plátano vianda que tiene un rendimiento promedio de hasta 60 libras por racimo, el doble de la que sembré anteriormente; llegaré  a una caballería —13.42 hectáreas— de ese cultivo, eso es un almacén de comida”, señaló.

Yoandry Rodríguez aportó este año para semilla 1 500 quintales de maíz, 44 de frijol y 83 de garbanzos; además unas 200 000 posturas de tomate, al tiempo que tiene contratadas 20 toneladas de carne de cerdo, unos 20 000 litros de leche y calcula superar los 200 quintales de capas de tabaco, cifra esta última que puede valer un récord Guinness; tal integralidad y niveles productivos no tienen paralelo en Cuba.

“¿Asustarme cuando llega un camión de Acopio?; al contrario, yo llamo y les digo: Manden una rastra que se las voy a llenar; cuando las veo salir repletas siento satisfacción, ahí va el resultado de la finca; es verdad que vivo el año entero bajo compromisos de todo tipo, de la provincia, del país, hasta el Presidente Díaz-Canel ha estado aquí, ese ha sido el orgullo más grande como joven y agricultor.

“La otra gran emoción fue reciente, participé en un Consejo de Ministros y hablé sobre las experiencias con la semilla de maíz; todo eso da más deseos de trabajar, me vuelve una persona incansable, crece mi compromiso; cuando regresé de La Habana y llegué a la finca me sentí invencible. Váyase tranquilo, periodista, aquí queda mucha comida y vamos a sembrar más”.

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Esther Bravo reconoció el sentido de colectividad que reina en el colectivo de la cooperativa Juan González. (Foto: José Luis Camellón/ Escambray)

LA COOPERATIVA RESURRECCIÓN

Muchas bases productivas sobresalen en Sancti Spíritus en las entregas de productos en este adverso contexto de sequía y COVID-19; sin embargo, la Cooperativa de Producción Agropecuaria (CPA) Juan González, en Cabaiguán, marca la diferencia en la delantera y, según los controles de Acopio, ahora mismo es la CPA con más comida entregada en medio de la pandemia del coronavirus.

Tal vez esa afirmación tenga poco valor noticioso, entonces habría que recordar que hace apenas cuatro años la Juan González estuvo a centímetros del colapso productivo y económico. “El escalonamiento de las siembras no ha permitido responder con entregas de yuca, plátano, ajo y otros renglones en niveles por encima a lo previsto; en frijol aportamos el 60 por ciento de lo acopiado en Cabaiguán”, detalló Léster Pino Orozco, presidente de la CPA.

“Aquí se ha hecho de todo, rescatar y mover los terrenos, aprovechar cuanto chubasco llegue o, mojar la tierra y sembrar escalonado, dar los golpes con las fuerzas en los momentos adecuados; esa estrategia es la que nos ha permitido sostener producciones todos los meses y asegurarnos la continuidad; lo otro es echar pa’lante la comida”, subrayó.

Si algún contagio hay en la Juan González es el de trabajar las dos jornadas y en la labor que haga falta; demostrar en el surco, la vega o la vaquería un sentido de pertenencia y dedicación que ni los soberbios soles de abril pudieron achicar.

“Aquí hacemos lo que la cooperativa necesite; la guataquea es dura para la mujer, pero le vamos pa’ arriba a la hierba sin miedo; la CPA ha dado un cambio y está aportando mucha comida porque hay unidad y estamos guapeando mucho, aquí todo el mundo está puesto para el trabajo; esa la manera para tener alimentos aquí y para el pueblo”, sentenció Esther Bravo.

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Los ganaderos nos esmeramos en el manejo y la atención del rebaño, aseguró Freddy Díaz. (Foto: José Luis Camellón/ Escambray)

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