lunes, junio 14El Sonido de la Comunidad
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Nuestro pueblo vencerá a este “nuevo” enemigo

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Por Hugo Crespo Crespo

Para Cuba, la palabra Pandemia, sonaba a leyenda, algo muy lejano en el tiempo, una cuestión que para muchos escépticos; no nos tocaba. Desde diciembre de 2019, que apareció en Wuhan, sólo era noticia día tras día, lejos estábamos los cubanos y cubanas de pensar que nos tocaría a las puertas y que sólo se trataba de una simple enfermedad respiratoria aguda.

Los días pasaban, y el número de contagiados iba en aumento; no solo en el gigante asiático, sino en otros países del orbe. Aquí muchos enajenados creían que no invadiría a la Mayor de las Antillas.  Pero como este histórico Caimán antillano, no está ajeno al mundo, ni tiene una coroza protectora, a partir del 11 de marzo, la preocupación y sorpresa invadió a todos, al aparecer los tres primeros casos, y para completar la noticia muy bien detectados por una familia dueña de un hostal en la villa de Trinidad en nuestra provincia espirituana. Gracias por este actuar tan bien logrado los sospechosos fueron controlados y reportados como positivos al nuevo coronavirus.

Así, inició para este país una contingencia no antes vista por algunos, porque ni la Gripe Española que ocasionó más de 6 millones de muertos en 1918 en todo el mundo, no hallaba recuerdos en las mentes de muchos ciudadanos.

Pero ante esta avalancha se levantó a la pelea un pueblo, su Partido y su Gobierno para organizar a más de 11 millones de personas  y controlar la vida económica y social de una nación; con una premisa muy esencial, salvar ante todo, vidas humanas.

Para ello un sistema de salud con probadas experiencias y talentos, echó andar desde los motores más pequeños hasta los más grandes, no sólo en su tierra natal, sino hasta los sitios más recónditos del planeta donde se escuchaban las voces de muchos desesperados ante la muerte que los acechaban. Entonces allende los mares, se lanzó al camino la Isla amiga, a tender su mano franca de hermana, gesto criticado por algunos irracionales del planeta que no han demostrado la valía de su sistema de salud ante el atroz virus.

Cada día se aproximaba más a nosotros, fue entonces que llegó la noticia de algunos casos sospechosos contactos de un caso positivo en La Sierpe; por lo que de inmediato comienza el proceso de pesquisaje y se suspenden las clases en el territorio y en todo el país. Después el 28 de marzo de 2020 las ondas sonoras de la radio municipal se esparcían quizás más veloces y tristes cuando se anunciaba: primer caso en Cabaiguán de la COVID 19. Ciudadano cubano residente en el Consejo Popular de Jíquima de Peláez. Llegó  procedente de Cancún, México, seguido de un segundo caso el día 29: ciudadano cubano de 55 años de edad, residente en el Consejo Popular de Santa Lucía. Llegó al país procedente de Miami, Estados Unidos. Así pues el territorio entraba en la historia de esta pandemia e iniciaba una lucha contra un enemigo invisible y peligroso que había encontrado en quien hacer sus primeras y amargas incisiones.  

Se adoptan medidas, unos piden cuarentena apresurada, otros de aquí y de allá decían en las redes sociales que en Cuba  no se podía controlar la pandemia, otros, los que confiaron en las fuerzas y la táctica bien comprobada de una nación, ante la historia vivida, confiaron y apoyaron cada una de las acciones, bien concebidas desde una estructura central hasta las provincias, municipios y consejos populares.

Cálculos matemáticos, partes médicos que se esperan aún como aquellas aventuras y novelas de los años 70 y 80, toma de decisiones, zonas en cuarentena y restringida, centros de aislamientos a sospechosos, hospitales militares y civiles a disposición de los enfermos, con todas las condiciones para destruir al enemigo, científicos buscando sin cesar soluciones al mal. Todos comenzaron a cerrarle el paso al intruso contagio.

Números que aún bajan y suben cual auto que viaja a través de los laberintos de una montaña, muertes que comienzan a sentirse en familares, amigos y compañeros, un Doctor bien preparado, a las once de la mañana primero y después a las 9 nos deja constancia del suceso en Cuba y el mundo, días que pasan con un Primero de Mayo desde casa, aplausos desde cualquier sitio a las 9 de la noche para médicos, enfermeros, enfermeras y todo el que enfrenta a la COVID-19, y el sonido de una fábrica que se escucha al unísono para juntos enaltecer esta obra humana. 

Calles desiertas de día y de noche, a veces irrumpidas por las inevitables colas, donde agentes del orden dieron y siguen dando su valioso aporte, silencio en toda la ciudad a cualquier hora, parques desiertos, hogares multiplicando ideas, muchos acatan órdenes, otros desobedecen pero deben pagar por su negativo proceder. Ejemplar el comportamiento de nuestros niños y niñas, creo que merecen descargar energías.

Una nueva prenda acompaña los rostros, ahora cubiertos en nariz, boca y parte de su cara, que apenas puedes descubrir de quién se trata, esos que existen de diversas formas, tamaños y colores,  quien nos protege del contacto con las partículas del virus, aunque algunos no sean efectivos, ese a quien muchos no lo consideran en el contexto de la Real Academia, pero sin lugar a dudas ya el nasobuco desde hace muchos años tiene su historia, y la seguirá teniendo hasta que sea necesario usarlo sólo en algunas ocasiones especiales.

Poemas, canciones, cartas, programas radiales y televisivos, acompañan a su pueblo cada día. Palabras y acciones concretas, rostros desvelados, orientaciones precisas que llegan, seres humanos convertidos en cosmonautas terrestres con su cuerpo cubierto de trajes especiales para salvar a otros y cuidarse, hombres y mujeres en los surcos de esta tierra, casas convertidas en escuelas fábricas que no se detienen, autos que transitan con el sello apropiado, choferes que no duermen y centinelas de los sueños en cada lugar donde llama el deber.

Ya se aproximan los cuatro meses de iniciarse en mi país, esta aventura real sin ficción alguna, pero desde el pasado 18 de junio,  dio comienzo la etapa recuperativa en tres fases para todas las provincias excepto La Habana y Matanzas, provincia esta última que se incorporó ya a la presente etapa.

Para nadie es un secreto el camino recorrido y los esfuerzos realizados. Si miramos la otra cara del continente y del mundo; podemos reflexionar lo que significa regresar a la normalidad con apresuramientos y las advertencias que nos han hecho nuestras autoridades gubernamentales y de salud; no crear en ellas sería caer en el abismo y arar en el mar.

Como mismo nos unimos para ir venciendo a este voraz intruso, debemos hacerlo en estas fases, sin apresuramientos, de forma asimétrica, escuchando y sin dejar de creer que la mejor vacuna sigue   siendo   el distanciamiento y la higiene.

Si hemos llegado hasta aquí ha sido por la fuerza, la voluntad, la preparación  y la convicción de un pueblo que tiene el legado de sus próceres y líderes, que nos han dado la posibilidad de lograr una independencia y una cultura que obedece a las mejores tradiciones de lucha y resistencia ante cualquier contingencia.

Entonces cumplamos y dejemos bien claro a quienes no creían que este país podía triunfar, que Cuba tiene en sus entrañas las doctrinas de un Maestro, la fuerza de un Titán y la inteligencia y guía de un guerrillero del tiempo, de un Comandante en Jefe. Por eso Cuba salva, por eso Cuba vence. Cubanas y cubanos, cabaiguanenses, aboguemos por la vida. Quiero verte, besarte y abrazarte otra vez.

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